El autoproclamado salvador de la patria ha hecho agudizar la crisis política, económica e institucional con sus discursos irresponsables contra la cuarentena en tiempos de la pandemia emulando a Trump haciendo que el el Gobierno se se rinda al coronavirus que está controlando al país, en opinión de la Organización Mundial de Salud.
Jair mesías Bolsonaro prometió durante su campaña electoral:
- cambiar al país;
- erradicar la corrupción;
- reactivar la economía.
Pero apenas se sentó en el sillón presidencial confesó no entender nada de economía y para solucionar los problemas económicos tenía a su disposición al superministro Paulo Guedes, su propio ultra liberal chicago boy que está supervisando los Ministerios de Finanzas, Comercio, Trabajo e Industrias.
El millonario banquero, especulador y profesor universitario Guedes es alumno de Milton Friedman —creador de los chicago boys y acérrimo enemigo del Estado quien considera a los servidores públicos como "parásitos" que frenan el desarrollo de Brasil—. Dice que la única solución para hacer mover la economía es:
- vender todas las empresas públicas;
- decretar un brutal choque fiscal;
- rebajar al mínimo los derechos de los trabajadores;
- reformar el sistema de pensiones;
- recortar drásticamente los programas sociales establecidas por los gobiernos de Lula da Silva (2003-2011) y de Dilma Rousseff (2011-2016).

Las creencias de Guedes en la necesidad de una dictadura militar para dar seguridad a la población están compartidas completamente por Bolsonaro a quien lo que más le aterroriza es el peligro de una revolución socialista. Todo esto explica por qué el presidente está rodeado de militares que le sirven como un cordón sanitario.
Por primera vez, desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) el actual Gobierno tiene nueve ministerios y casi 3.000 cargos en las manos de los militares en los tres poderes "más que en la dictadura militar, algunos de los cuales son de extrema derecha y no están dispuestos a salir", según Carol Proner, integrante de la Asociación Brasileña de Juristas para la Democracia y el Grupo Puebla.
El ministro de Defensa, Fernando Acevedo e Silva, declaró el 1 de abril, en el 56 aniversario del golpe militar que "el golpe de 1964 fue un marco para la democracia brasileña". Ahora con Bolsonaro los militares regresaron al poder como agentes políticos o políticos armados, son protagonistas de la realidad nacional y representan para el presidente una alternativa para derrotar al crimen y a la izquierda debido a su control sobre un inmenso aparato de seguridad.
Según el presidente del país, "al menos el 70% de la población nacional [147 millones del total de 210 millones] se contagiará" y así surgirá la inmunidad colectiva. La misma idea de la inmunidad colectiva fue aplicada en el Reino Unido y Suecia con resultados desastrosos que obligaron a sus gobiernos dar marcha atrás y recurrir a la cuarentena y al aislamiento social. Se calcula que hasta que Brasil llegue a tal inmunidad colectiva, las muertes por el coronavirus pueden llegar a millones.
Para el infectólogo Jean Gorinchteyn del Instituto Emilio Rivas de Sao Paulo, Brasil ya superó la barrera simbólica de dos millones de contagios y como no hay test masivos, el número de infectados por el COVID-19 pueda ser de cuatro o cinco veces más de lo que informa el Ministerio de Salud. Actualmente el índice de mortalidad entre los negros y mestizos sin educación es de un 80% contra un 19% entre los blancos con la educación superior, de acuerdo a un estudio de la universidad PUC-Rio.
Además de los militares, Jair Bolsonaro tiene respaldo inclusive en las redes sociales de varios grupos empresariales y en especial de la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo. También la pequeña burguesía brasileña está con el presidente. En una reciente conversación en Radio Gráfica entre el expresidente de Brasil Lula da Silva y el actual mandatario de Argentina, Alberto Fernández, Lula da Silva remarcó que "Bolsonaro ha logrado el apoyo popular, mantiene un 30% de apoyo, genera admiración con su postura autoritaria, también se victimiza bastante. Su popularidad se sostiene y eso genera dificultades para la posibilidad de un impeachment".
Actualmente hay más de 40 solicitudes de juicio político contra el presidente Jair Bolsonaro en la Cámara de Diputados. Las organizaciones populares presentan en estos documentos una serie de posibles crímenes cometidos por el mandatario y su Gobierno incluyendo:
- improbidad administrativa;
- desarticulación de los principales mecanismos de protección ambiental;
- violaciones en el ámbito de la cultura;
- violación de los derechos de la población negra y de las comunidades quilombolas;
- violación de los pueblos indígenas;
- violación de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores.
La bancada evangélica, como se conoce el Frente Parlamentario Evangélico compuesto por 84 diputados, es decir 35% de los parlamentarios, bloqueará cualquier pedido de juicio político al presidente en el recinto legislativo. Su poder en el Gobierno es tan relevante como él de los militares para que el mandatario exprese su deseo de utilizar a la Asociación de los Juristas Evangélicos como entidad consejera en temas de la política exterior.
Parece que el concepto de la corrupción es interpretado por los evangélicos a su manera porque saben perfectamente que la corrupción está a la vista en todas las instituciones nacionales y en la misma sociedad, incluyendo el clan Bolsonaro. El hijo del presidente consejal de Río de Janeiro, Carlos Bolsonaro está en la mira de la justicia por su supuesta participación en la elaboración de fake news producidos desde el Gobierno para difamar a los adversarios políticos. El otro hijo, el senador Flávio Bolsonaro está también en la mira de la justicia al ser detenido su asesor de confianza Fabricio Queiroz en la residencia del abogado personal del presidente, Frederick Wasseff, acusado de desviar dinero público.
A pesar de todas estas inconveniencias Jair Bolsonaro se siente seguro por tener un apoyo incondicional del presidente Donald Trump, confesando que es "un gran hincha de los republicanos y de Donald dada la libertad que el presidente norteamericano me dio para poder llamarle en cualquier momento después que tuvo conocimiento que yo existía".
No hay que subestimar a Jair Bolsonaro y su pragmatismo aprendido de los evangelistas. En una de las recientes declaraciones el mandatario brasileño también aclaró que si Trump pierde en las elecciones del próximo noviembre, apoyaría a Joe Biden de la misma forma, porque lo más importante es "asociarse cada vez más a Washington".