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El Museo del Estallido Social en Chile, un refugio para la memoria y la acción política

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Museo del Estallido Social en Chile - Sputnik Mundo, 1920, 16.10.2021
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Decenas de murales, esculturas, fotografías y grafitis que cubrieron las calles de Chile durante las protestas de octubre de 2019, junto a la mítica figura de perro Negro Matapacos, ícono del movimiento, forman parte del Museo del Estallido Social, un espacio para la memoria y la acción política.
Este lunes 18 de octubre se cumplen dos años desde que comenzara la revuelta social en Chile, manifestación de la cual emergió un potente movimiento cultural y artístico que tuvo como escenario y lienzo principal las calles de la capital chilena. Tras la llegada de la pandemia y por decisión del Gobierno de Sebastián Piñera, la mayoría de este arte callejero fue borrado de las paredes. Creaciones que hoy cuentan con un refugio para que los ciudadanos del país sudamericano se reencuentren con esas expresiones artísticas.
"Lo que conforma gran parte de los contenidos que hoy en día se exhiben en el museo, son expresiones que se dieron lugar en la calle, en los muros, a través de distintos elementos como textiles, lienzos, bandanas que transmitían muchos contenidos en cuanto al mensaje. Entonces, básicamente las expresiones que se dieron lugar en la calle", detalla a Sputnik Marcel Solá, museólogo y curador de la colección.
Ubicado a pocas cuadras de la emblemática Plaza de la Dignidad, epicentro de las manifestaciones de la revuelta social en Chile, y donde se emplazaba otra galería de arte, el Museo del Estallido Social es resultado del impulso de varios artistas y colectivos independientes.
"El Museo del Estallido surge como una iniciativa 100% autogestionada, donde un grupo de personas nos reunimos en torno a un interés común, básicamente poder contribuir a escribir, a documentar diversos hechos, registros, testimonios acontecidos desde el contexto del inicio del estallido social", sostiene Solá.
"Y que estaban circulando a través de diversas plataformas, muchas de ellas efímeras, redes sociales, y creemos que es pertinente, necesario que la comunidad organizada, el pueblo, se haga parte de los procesos de escritura histórica en tiempo presente", añade.

Cómo comenzó el museo

© Sputnik / Carolina TrejoEscudos de las protestas exhibidos en el museo
Escudos de las protestas exhibidos en el museo - Sputnik Mundo, 1920, 16.10.2021
Escudos de las protestas exhibidos en el museo
Cerca de 70 artistas volvieron a reproducir sus obras y se recopilaron muchos objetos usados durante las protestas, porque para sus gestores este lugar no solo está destinado a la manifestación artística, sino también a las expresiones y vivencias más amplias.

"El Museo del Estallido no está solo orientado a documentar y quizás perpetuar la imaginería artística gráfica que ha surgido en el marco del estallido, no es el fin, sino que es un medio más para referirnos a las demandas sociales que son bastante más amplias que únicamente lo que expresan las expresiones culturales", explica el museólogo.

La colección permanente se compone de material audiovisual, obras de arte, textiles, fotografías, esculturas, murales y esténciles, junto a objetos de interés simbólico, escudos de la llamada primera línea, cascos de brigadas sanitarias, además de testimonios y documentos de interés relativos a la revuelta.
La muestra se ha generado gracias a donaciones y cesiones de derechos por parte de personas naturales que han tenido vínculo con las manifestaciones sociales, como lo manifiestan en su sitio web. Plataforma donde se puede encontrar, además, un repositorio de temas contingentes, como feminismo, medioambiente y pueblos originarios, y que comenzó cinco meses después de iniciada la revuelta.
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"Empezamos a generar el proyecto museo desde el inicio de la pandemia, en marzo del 2020, y la primera etapa del Museo del Estallido Social consistió en documentar, archivo, registro, acercarnos a ciertas personas que nos pudieran expresar testimonios vitales de las distintas demandas, manifiestos, declaratorias de agrupaciones, de cabildos, de asambleas territoriales, y todo ese material lo incorporamos como un gran repositorio en la primera etapa que fue la página web"

Del 'Guernica' a Camilo Catrillanca

© Sputnik / Carolina TrejoFachada del Museo del Estallido Social
Fachada del Museo del Estallido Social - Sputnik Mundo, 1920, 16.10.2021
Fachada del Museo del Estallido Social
La fachada del museo es inconfundible porque está pintado el mural Una reinterpretación del Guernica, ilustración digital del artista Miguel Ángel Kastro que la instaló en plena calle durante las movilizaciones. Al ingresar, hay más de 60 fotografías que tomó Bastián Cifuentes, conocido como Periodista Furioso.
En su interior también hay una escultura de una mujer encapuchada sobre latas de gas lacrimógeno que fueron lanzadas por la Policía militarizada chilena contra los manifestantes. La obra se llama Insurrección y fue realizada por el artista Gary Beltrán Faúndez.
En los muros del museo volvieron a reencontrar decenas de emblemáticas obras que fueron apareciendo en la calle durante las protestas, como la de presidente Salvador Allende con una chaqueta con flores de colores y sus dedos formando un corazón, o la serigrafía de Camilo Catrillanca, joven mapuche asesinado por efectivos de Carabineros, del colectivo Serigrafía Instantánea.
Esta diversidad y superposición es intencional, como reseña el curador del museo: "Uno ve que en un muro donde hay más de 150 expresiones de distintas autores y autoras, se genera una comunión, se genera un diálogo. Es como dirían los artistas dadaístas, un cadáver exquisito, hay una poesía, hay una sincronía. No son disímiles, sino que se produce ese diálogo que está enfocado en la profundidad del mensaje".
© Sputnik / Carolina TrejoInterior del Museo del Estallido Social
Interior del Museo del Estallido Social - Sputnik Mundo, 1920, 16.10.2021
Interior del Museo del Estallido Social
Además, esta serie de piezas con mucho valor simbólico, que están en el inconsciente colectivo, también permiten, en voz de sus gestores, "generar un espacio de encuentro, un espacio donde volver a mirarnos, volver a abrazarnos, donde hay un espacio de contención también, un refugio de resistencia en todo su sentido de la palabra".
Para Marcel Solá, este es un espacio horizontal, sin jerarquías. "El equipo del museo es un equipo totalmente transversal, no hay liderazgos de direcciones, ni mucho menos. Lo que queremos expresar es que el modelo de gestión museológica de este espacio es un modelo de práctica relacional con quienes nos visitan, y quienes potencialmente podrían ser parte de esto".
"Aquí la invitación es desde el primer momento a hacerse parte, a decirle a todas y todos quienes nos visitan el museo, que todo lo que hay acá les pertenece también. Y ahí está el gran cambio, estas piezas no son de la institución, no son del equipo, son de todas, todos y todes", recalca.

El Negro Matapacos

© Sputnik / Carolina TrejoMarcel Solá junto a la escultura de Negro Matapacos
Marcel Solá junto a la escultura de Negro Matapacos - Sputnik Mundo, 1920, 16.10.2021
Marcel Solá junto a la escultura de Negro Matapacos
En medio del salón sobresale la figura gigante, construida por el propio Solá, del fallecido perro callejero Negro Matapacos, ícono de la revuelta social que con un pañuelo rojo en el cuello defendía a los estudiantes de la Policía.
Para el 18 de octubre de 2019, Marcel Solá, se encontraba confeccionando una ballena gigante con material reciclado, pero la contingencia social le hizo cambiar la propuesta por la que se transformó en uno de los íconos más emblemáticos del estallido, la escultura del perro Negro Matapacos.
"Siendo consecuente con ese proceso [trabajo de reciclaje], al día siguiente fui a recolectar material de despojo de las marchas, fierros, trozos de paradero, muchas botellas, mucho bidón y con toda esa materialidad al día siguiente empezamos a armar esta estructura del perro Matapacos".
Fue el 15 de noviembre cuando por primera vez salió a recorrer las calles este quiltro —perro en mapuche—, cuya estructura de metal y plástico alcanzaba más de tres metros de alto, y que circuló por distintas ciudades del país sudamericano.
"¿Por qué tenía que ser ese día 15 de noviembre? Porque debía ser una respuesta a la bofetada a la clase política nos había generado con el Acuerdo por la Paz, o este acuerdo de un plebiscito que fuera una alternativa a la demanda por una asamblea constituyente libre y soberana como hubiésemos querido", dice en referencia al acuerdo firmado por los partidos políticos —salvo el Partido Comunista— en busca de una salida a la crisis de estallido, y que estableció una mayoría calificada de dos tercios para aprobar cualquier norma constitucional.
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Este símbolo también fue foco de innumerables atentados por parte de quienes no estaban de acuerdo con el movimiento social. Fue arrastrado con un auto y también quemado, no obstante, siguió inquebrantable y ahora está expuesto en el museo.
"Esta figura que está acá, que se exhibe desde el inicio de la apertura del Museo del Estallido es la misma escultura original desde su etapa pretérita que circuló por las calles. Básicamente lo único que se salvó del acto del primer atentado, cuando lo quemaron, fue la estructura", recuerda Solá.
Posterior al incendio, la estructura fue recubierta con materiales vegetales y flores. "Ese fue un acto totalmente espontáneo, solidario, participativo y hermoso de múltiples personas que llegaron en principio a dejarle como una especie de ofrenda, animita a la figura del Matapacos, pero se dieron cuenta, quizás con el impulso de alguien más creativo, que se podía propiciar, a partir de la estructura que se había salvado, un tejido de material vegetal, vivo. Y al cabo de unas pocas horas se corrió la voz, llegaron aportes de floristas, llegaron múltiples flores, mucha colaboración", recuerda.
Para su creador ese fue un momento muy simbólico "que representaba la resiliencia, la capacidad de volver a levantarnos como acto de resistencia, dado que la escultura que había sido atentada era resignificada, recreada por las personas que le habían dado una connotación de valor."

El arte como expresión social

El museo abrió al público a principios de noviembre del 2020 y recibe en promedio unos 150 visitantes cada día, a partir de las 16:00 horas.
"La recepción ha sido espectacular, estamos profundamente agradecidos de las distintas expresiones de solidaridad y participación activa que ha tenido la comunidad abierta a lo largo de todo Chile, incluso algunos extranjeros, extranjeras que han podido ya visitar el museo", detalla Solá.
Un recibimiento que, para quienes están detrás de esta iniciativa, responde al valor que tuvo y tiene el arte en los procesos sociales.
© Sputnik / Carolina TrejoLienzo en la Biblioteca Nacional de Santiago
Lienzo en la Biblioteca Nacional de Santiago - Sputnik Mundo, 1920, 16.10.2021
Lienzo en la Biblioteca Nacional de Santiago
"El arte y lo que ha sucedido desde el inicio del estallido, es que los artistas se han puesto también ese rol de escuderos, de ir adelante, una primera línea en términos expresivos, y en una imagen, en un esténcil, en un paste-up, condensan muchos mensajes que quizá ni un papelógrafo gigante podría condensar en términos de mensaje. Por lo tanto, el rol de las, los creadores, que ha tenido la revuelta, ha sido clave", opina Solá.
Para el museólogo, la esencia de este arte es que condensa y transmite un mensaje que va a la vanguardia, "es una herramienta de lucha, creemos que es muy importante que esas expresiones se sigan desarrollando y sobre todo en estos contextos de espacios públicos. Que se propicien una y otra vez más espacios donde puedan convivir y coexistir estas instancias".
"Y creo que el rol de todos los y las artistas es no bajar los brazos cuando llegan y borran una y otra vez esos muros, porque tenemos que volver a significarlos, a decir 'acá hay una memoria que por más que la tapen vuelve a salir, vuelve a flotar", concluye.
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