- Sputnik Mundo, 1920, 11.02.2021
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"Hay chollos, pero también mucho hierro que no sirve": así se subastan más de 5.000 armas en España

© Sputnik / Alberto García PalomoUn asistente a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Un asistente a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal - Sputnik Mundo, 1920, 17.12.2021
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La plaza de toros de la localidad madrileña de Moralzarzal alberga una puja de escopetas, rifles y pistolas depositadas por particulares. Se pueden comprar antes del próximo año por precios que van de los 10 euros a los 3.000.
Agustín Escuder acaricia el cañón con tacto de relojero. Luego comprueba el gatillo, sostiene el cargador y tacha con una x el modelo en un taco de hojas. Este tirador federado de 57 años pasea entre escopetas y rifles como un niño entre muñecos de peluche. Ha acudido desde Zaragoza a Moralzarzal, un pueblo al noroeste de Madrid con unos 12.000 habitantes, con el objetivo de encontrar una pieza interesante.
"Busco algo bueno, marcas que en su día eran caras y ahora no tienen tanto valor", explica, señalando algunas preferencias, como la inglesa Sauer & Sohn o la vasca Arrieta: "Mira, tienen grabados artesanales, con salida de gases y expulsoras", señala en medio de la Plaza de Toros de esta localidad, donde se ha celebrado una subasta de armas a lo largo de cinco días.
© Sputnik / Alberto García PalomoImagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Imagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal - Sputnik Mundo, 1920, 17.12.2021
Imagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Es la oportunidad de que Escuder encuentre algo antes de que se cancelen este tipo de actos. Por una normativa firmada en enero, dejarán de tener lugar estos espacios públicos de compra-venta. Además, con el año de pandemia entre la anterior y esta, el número de ejemplares o lotes ha aumentado.
A lo largo de varias hileras dispuestas sobre el recinto se acumulan 5.316 armas entre corto y largo alcance: 1.562 pistolas y revólveres por un lado, 3.754 escopetas, carabinas, rifles y ballestas por otro. Todas provienen de un particular con licencia de caza o deportiva que ha decidido depositarla en el organismo correspondiente de la Guardia Civil.
"Todas son de civiles que las llevan porque se les ha caducado la licencia o quieren deshacerse de ellas. También pueden ser de familiares sin permiso para usarlas y las tienen que entregar", advierten el capitán Luque y el teniente Roberto, dos de los agentes que custodian esta excepcional feria. Con décadas de experiencia en el cuerpo, ambos son rigurosos a la hora de explicar la regulación. Para empezar, puntualizan, no hay nada ilegal, ya que lo que se decomisa de operaciones irregulares se destruye. "España tiene mucho control de mercado negro. Es una referencia en Europa", insisten a Sputnik.
© Sputnik / Alberto García PalomoImagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Imagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal - Sputnik Mundo, 1920, 17.12.2021
Imagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Las armas que hay en estas mesas van con un código concreto y son material para cazadores o deportistas, principalmente. Aunque para echarles un vistazo no haga falta mostrar nada: cualquier curioso se puede acercar a Moralzarzal solo para manosear estos objetos de película. De hecho, en las jornadas que ha permanecido abierta (del 13 al 17 de diciembre, por las mañanas) ha congregado a miles de visitantes. "Se ha llenado. Piensa que es más grande que cuando se hacía en el Ifema (el recinto ferial de Madrid) y que las licencias han aumentado un 20% en 2021", anota Luque.
© Sputnik / Alberto García PalomoAsistentes a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Asistentes a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal - Sputnik Mundo, 1920, 17.12.2021
Asistentes a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Para quien no solo quiera husmear sino aumentar su colección, el proceso es fácil. Primero miran y apuntan lo que quieren, como hacía Agustín Escuder. Luego acuden a una ventanilla específica, escriben el número de lote, ponen un precio sobre el marcado por el vendedor y pagan un 25% de fianza. Así se quedan con un resguardo y dejan un sobre con sus pujas. Las armas están desde 10 hasta los 3.000 euros, y cada comprador puede elegir cuánto estaría dispuesto a gastarse. Cuando ya han cerrado la subasta, se procede a la apertura pública de cada documento y el que más precio haya puesto por ejemplar, se lo lleva.
"No te puede imaginar lo que afina la gente. A ver, chollos no hay, esto no es un saldo", comenta el teniente Luque, que enumera cómo se otorga cada arma al ganador de la puja y se devuelven las fianzas. "Son una garantía de que estás interesado, pero no se pierden", indica. El experto cuenta que la mayoría sabe lo que quiere.
"Por ejemplo, los rifles Blaser, que en el mercado están por 3.000 o 6.000 euros y aquí pueden haberlos cifrado, de salida, en 400", cavila quien ostenta el cargo de jefe de intervención en el cuartel de Tres Cantos, el mayor de Madrid. Y matiza que, en cualquier caso, no es una afición barata: "Esto no es una pelota y una portería, para tener una escopeta o una pistola necesitas licencias, pasar un psicotécnico, pagar tasas y un mantenimiento".
Su coste, sin embargo, no es impedimento para que cada año crezca el número de aficionados. En marzo de 2021, después de una pregunta en el parlamento, se supo que en España había unos, 2,9 millones de licencias de armas. Dependiendo de su tipo, pueden ser para actividades deportivas, como tiro al plato, o para caza. Solo en Madrid, señala el teniente, habrá unas 200.000. "Aunque en una ciudad no se ve tanto, porque hay que tener en cuenta que todo esto está muy relacionado con el mundo rural. Y también que depende del ciclo económico", afirma el Guardia Civil, ilustrando cómo en la última convocatoria de exámenes tuvieron que duplicar las aulas.
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Imagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal - Sputnik Mundo, 1920, 17.12.2021
Imagen de la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Unos de los que poseen esa documentación son Jaime y Antonio, de 40 y 35 años. Salen de caza desde pequeños, por tradición familiar, y no es la primera vez que acuden a una subasta. "Pero nunca había visto tantas armas", suspiran. Víctor Rincón, otro treintañero de Ávila, anda asombrado. "Hay muchas cosas bien y otras desorbitadas", dice. Aún no ha pujado y duda de si hacerlo.
"Vengo como si fuera a un museo, y solo me decidiré si hay un oportunidad", confiesa. El apodado Pelos, madrileño de 52 años, revisa las pistolas con fruición. "Miro reliquias, algo difícil de encontrar, que me llame la atención", confirma. "Si me gusta algo, le atizo", resume entre el tintineo de sus anillos con el metal.
© Sputnik / Alberto García PalomoUn asistente a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
Un asistente a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal - Sputnik Mundo, 1920, 17.12.2021
Un asistente a la subasta de armas de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Moralzarzal
José y Laura, pareja joven de Fuentidueña del Tajo, también están "de turismo". Ella hace tiro al plato y se fija en escopetas "largas y superpuestas". Él caza y observa los cañones paralelos. Su tope de gasto es 300 euros. "Tenemos el ojo echado a unas cuantas", murmuran con picardía. Otra pareja, Rosa y Emilio, sí que anota convencida varios ejemplares. Ambos tienen 60 años y son aficionados al tiro deportivo. "Tenemos unas cuantas, pero estoy buscando una carabina del 22", revela él, mecánico de profesión. A pocos metros, Manuel Sánchez, de 50 años, refunfuña desatascando un tirador. "Hay algo decente, pero también mucho hierro que no vale para nada", aconseja.
Ya tiene tres escopetas y tres rifles, pero busca un capricho. "Me decanto por Blaser, Beretta o Benelli", puntualiza. Aquí tiene fichados algunas, pero lamenta que haya otras que están puesta a un precio que no tiene "ningún sentido". Por ejemplo, el dueño de un rifle de la marca española Santa Bárbara y siete milímetros de calibre la ha puesto por 3.000 euros. "Lo hace para que nadie la compre y se destruya, así no la usa nadie más que él. Y es una pena, porque algunas son una obra de arte y al menos te llevarías algo de dinero", critica Sánchez. Lo mismo cree Pedro Gómez, campeón de España en tiro al plato con silla adaptada. Se ha trasladado desde Toledo para ampliar su estantería. "Hay algunas preciosas", suspira mientras agarra una "especial": "La culata está adaptada a quien no tiene brazo. ¡Es una maravilla!", exclama.
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