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El niño que soñaba con ser guardia indígena, pero las balas segaron su vida

© Foto : Gentileza Samuel CucuñameBréiner Cucuñame
Bréiner Cucuñame - Sputnik Mundo, 1920, 25.01.2022
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El pasado 14 de enero, Bréiner Cucuñame, un niño indígena del Cauca, suroccidente de Colombia, fue alcanzado por ráfagas de fusil de un grupo armado ilegal. Se preparaba para integrar la Guardia Indígena. Su padre, Samuel Cucuñame, habló con Sputnik sobre su deseo de proteger la vida humana y los bosques.
La defensa del territorio, de la tierra, del agua y de los árboles corría por las arterias de Bréiner Cucuñame. Nació en el seno de una familia de la comunidad indígena nasa, en el municipio de Santander de Quilichao —norte del departamento del Cauca, a 510 kilómetros de Bogotá—, pero creció en el campo.
Allí, en la vereda Las Delicias, del municipio de Buenos Aires, se interesó desde muy pequeño en las dinámicas ancestrales de la comunidad de la que hacía parte. Su padre, Samuel Cucuñame, fue autoridad indígena del pueblo nasa, pero desde mucho antes también sus abuelos hicieron parte de los procesos de recuperación de los territorios.
Su sueño era ser miembro de la Guardia Indígena, un cuerpo que las comunidades indígenas en Colombia definen como un organismo ancestral propio que funciona como instrumento de resistencia, unidad y autonomía para la defensa de sus territorios. Sí, Bréiner quería ser un guardia indígena, o ya era uno de ellos.
En las fotos que lo recuerdan viste como lo hacen los guardias consolidados. Chaleco azul y bastón de mando adornado con tiras de tela verdes y rojas. Son los colores de la Guardia Indígena y el niño, de 14 años, los portaba. Pero las balas disparadas por los fusiles de miembros de un grupo armado ilegal que merodeaba los territorios de su comunidad, el pasado 14 de enero, le quitaron la vida y cortaron de tajo su futuro.

"Las balas le atravesaron el corazón"

El día de su muerte, Bréiner acompañaba a su padre, Samuel Cucuñame, en las labores de construcción que desarrollaba desde hace tres años para ganarse la vida.
"Estábamos en la rutina diaria de la construcción. Él me acompañó, estaba con su celular, escuchaba música, cosas de niño. Faltaban unos detalles a la casa que estábamos construyendo, pero le dije que nos fuéramos para descansar y volver el lunes. Salimos del lugar en la moto y nos encontramos a la comunidad lidiando con un grupo armado", le cuenta Samuel Cucuñame, padre de Bréiner, a Sputnik.
En ese momento, la Guardia Indígena atendía un llamado de la comunidad por la presencia de hombres armados que recorrían las calles de la vereda. Según registros de la prensa en Colombia, era una decena de hombres con fusiles que se resistían al diálogo y a irse del lugar.
Cucuñame narra que siguió su camino a casa. Pero en mitad de la carretera fueron sorprendidos por ráfagas de fusil y escucharon una explosión. "La moto quedó impactada. A mi hijo lo impactaron debajo de la axila y las balas le atravesaron el corazón. No nos dio tiempo de nada, fue todo en minuto y medio. Mi hijo cayó", señala el padre de Bréiner.
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La escena también la detalló una mujer indígena, cuyo testimonio fue registrado por el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC): "Nos tocó tirarnos por un peñasco, rodamos. De ahí en adelante se escuchó el estruendo de una bomba. Después nos comunican en la radio de la Guardia que había dos heridos. Salimos a la carretera, pasó el carro de la Guardia y nos alzó (…) Los armados tiraron bala a lo que se moviera, no tuvieron en cuenta que había personal y niños. Desafortunadamente cayó un niño de 14 años".
A pocos metros de donde cayó Bréiner, cuenta su padre, estaba un carro de la Unidad Nacional de Protección (UNP), una entidad encargada de proteger a personas con riesgos de seguridad. "Un escolta accionó el arma para poder ir a recoger a mi hijo", dice Cucuñame. Ese día, también fue asesinado el escolta Guillermo Chicame Ipia, quien brindaba protección a Fabián Camayo, coordinador de la Guardia Indígena en la vereda Las Delicias y que resultó herido junto con una mujer.

"Tenemos el corazón destrozado, pero con más fuerza"

Samuel Cucuñame cuenta que Bréiner disfrutaba de jugar fútbol, era arquero, le gustaba armar el equipo y siempre ganar. "Cuando no ganaba se ponía de mal genio", dice, pero también recuerda que su interés por la protección de la naturaleza le nació desde muy pequeño.
"Sus profesores le inculcaron que había que proteger la vida del ser humano y de la naturaleza. Yo le decía que si se cortaba un árbol, se acababa el oxígeno. Él mantenía nuestra huerta, por eso cuando salíamos a hacer mercado al pueblo solo teníamos que comprar granos porque ya teníamos los vegetales", anota el padre del menor asesinado.
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El día del entierro de Bréiner, decenas de personas acompañaron el ataúd por las calles de Las Delicias. El cuerpo del niño defensor del medioambiente fue despedido con honores por la Guardia Indígena y su comunidad. Hasta el momento, todo apunta a que las balas fueron disparadas por disidencias de las extintas FARC, que operan bajo el nombre Jaime Martínez y que estarían bajo el mando de alias El Indio.
"Lastimosamente tenemos que poner muertos, gente que quería ser líder y proteger la vida. Es duro. Tenemos el corazón destrozado, pero con más fuerza para que los violentos sepan que nosotros somos más", concluye Cucuñame.

La violencia en el norte del Cauca

La Defensoría del Pueblo de Colombia ya había alertado a las autoridades del país sobre los riesgos que viven los habitantes en el norte del Cauca. En una alerta temprana de 2020, se advierte que el territorio es un corredor para grupos armados al margen de la ley y el narcotráfico.
"Hay una marcada presencia de nuevos grupos armados ilegales que estarían copando los espacios dejados por las extintas FARC-EP, expandiéndose y consolidándose en el territorio", dice el documento.
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También se menciona la presencia de la columna Jaime Martínez. "Una evidente muestra del poder militar y organizativo de la columna móvil Jaime Martínez ha sido la posibilidad, por una parte, de replegar a grupos como el EPL y el ELN hacia sectores como Timba, Buenos Aires y Jamundí, y de otra, confrontar militarmente al Ejército Nacional".
Por ejemplo, según la Defensoría, esa disidencia de las FARC mostró hegemonía frente a otros actores armados en cuanto a control territorial. "A todas luces deja ver una estrategia expansiva en curso, en la que se pretende la articulación de varias de las estructuras resultantes del rearme, a las que se suman de manera voluntaria y/o violenta miembros de otros grupos armados ilegales", advierte.
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