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Pável Klushántsev, un cineasta soviético que inspiró a Lucas para crear 'La guerra de las galaxias'

© AP Photo / Chris PizzelloLos personajes droides de 'La Guerra de las Galaxias': BB-8, desde la izquierda, R2-D2 y C-3PO (archivo)
Los personajes droides de 'La Guerra de las Galaxias': BB-8, desde la izquierda, R2-D2 y C-3PO (archivo) - Sputnik Mundo, 1920, 18.09.2022
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Películas como 'La guerra de las galaxias', 'Titanic', 'Terminator 2 ', '2001: Una odisea del espacio' y 'Prometheus' tienen algo en común: todas llevan las huellas del trabajo del pionero camarógrafo, guionista y director de cine soviético Pável Klushántsev.
El cineasta soviético Pável Klushántsev es considerado uno de los impulsores del género de la ciencia ficción. En la industria cinematográfica rusa circula la leyenda de que en su primera visita a Moscú el gran George Lucas pidió a los funcionarios que organizaran una reunión con Klushántsev. Cuando le preguntaron quién era, Lucas respondió: "El padrino de La guerra de las galaxias", pero desgraciadamente ambos nunca tuvieron la oportunidad de conocerse. Pero, ¿quién era este hombre misterioso?
Era un genio del cine, escritor e inventor de cientos de métodos de producción cinematográfica y efectos especiales que aún se utilizan en la industria. Las huellas de sus innovaciones pueden encontrarse en muchas películas, como Titanic, Terminator 2, 2001: una odisea del espacio y Prometheus.
El final de la segunda parte de la legendaria Terminator, en el que el robot con la cara de Arnold Schwarzenegger se hunde lenta y tristemente en el metal fundido, probablemente lo recuerdan todos. Pero pocos saben que una antigua película soviética de Pável Klushántsev Planeta de las tormentas, estrenada en 1961, ¡termina exactamente con la misma escena! Con la diferencia de que allí el robot muere en la lava hirviendo.

Pionero en un nuevo género

Películas como Camino a las estrellas (1957) y Planeta de las tormentas (1962) fueron innovadoras para su época, e incluso fueron compradas por los estadounidenses y adaptadas para el público local.
En Estados Unidos, Planeta de las tormentas se convirtió en Viaje al planeta prehistórico (1965), protagonizada por actores estadounidenses y soviéticos. Una segunda película, Viaje al planeta de las mujeres prehistóricas, siguió tres años más tarde, y presentaba una raza de mujeres en el planeta Venus.
Uno de los principales logros del cineasta soviético fue ser pionero en un nuevo género: la ciencia ficción documental. Cada detalle de sus películas se hacía lo más real posible para que el público creyera que la historia podía ser cierta. Un ejemplo de ello puede verse en Camino a las estrellas, con el cielo nocturno realista y las posiciones correctas de las estrellas, que se creó gracias a un tablero de siete metros con lámparas de brillo variable colocadas de acuerdo con un mapa estelar real.
Mientras que Hollywood quedó impresionado con las obras de Klushántsev, esto no fue así en la Unión Soviética, donde su trabajo fue a menudo recibido con recelo. Las autoridades soviéticas estaban más preocupadas por la ideología y por transmitir un mensaje social.
Finalmente, la película obtuvo ayudas estatales, pero la actitud general ante sus planes siguió siendo de sospecha. Aun así, mientras su estudio carecía crónicamente de fondos, Klushántsev encontró numerosas formas de crear lo inimaginable en la pantalla siendo excepcionalmente creativo con apenas un puñado de herramientas. Realizó la primera escena antigravitatoria de la historia de la industria cinematográfica con solo una cuerda de acero y una cámara.

Hollywood se interesó en él

Décadas más tarde, el director de cine estadounidense Robert Skotak, especialista en efectos visuales galardonado por la Academia, escribió a Klushántsev, que vivía en un pequeño apartamento en San Petersburgo tras jubilarse en 1972.
Skotak dijo que estaba escribiendo un libro sobre la historia de los efectos visuales y que tenía hasta 50 preguntas después de ver las películas de Klushántsev.
El innovador del cine soviético, que se mantenía ocupado escribiendo libros para niños, respondió con gusto a Skotak, a quien finalmente conoció en 1992.
"Los americanos, con sus carísimos equipos de rodaje y estudios, no podían entender las cosas que hacíamos con unos pocos cables y cuerdas", comentó Klushántsev. Según su hija, el genio soviético nunca pidió dinero cuando sus innovaciones se utilizaron en el extranjero, y nunca recibió nada de Hollywood. "Skotak decía que en Estados Unidos tienen equipos caros, pero poca gente creativa, y en este aspecto mi padre destacaba", recuerda Zhanna, la hija de Klushántsev.
Se cuenta que dio a Skotak descripciones, fotos y planos de 100 de sus inventos originales de forma gratuita. Algunos fueron utilizados, por ejemplo, en el rodaje de Titanic, que ganó un Óscar en 1997 a los mejores efectos especiales.
Si nos fijamos en los trajes espaciales de los astronautas de Prometheus, de Ridley Scott y en los de los cosmonautas de la película doméstica Planeta de tormentas, de Pável Klushántsev, estrenada en 1961, no hace falta comentar nada.
Los aficionados a la ciencia ficción recuerdan la estupenda 2001: una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Estrenada en 1968, fue votada por el American Film Institute como la mejor película de ciencia ficción de la historia de Hollywood. Kubrick dijo honestamente que se había decidido por Odisea después de ver la película soviética de ciencia-ficción El camino de las estrellas (1957).
Se cree que la idea de su Terminator, James Cameron la extrajo del cortometraje de Klushántsev Yablochko, rodado a finales de los años 40. Es, en lenguaje moderno, un clip de un marinero bailando sobre las teclas de un piano de cola que poco a poco se va convirtiendo en un esqueleto.
Creó más de 300 inventos y nuevas tecnologías para el cine. Algunos solo los entienden los especialistas: el prisma Klushántsev, las técnicas para combinar la animación con la acción real y el original método de "rodaje luminiscente".
Entre sus películas destacan Siete barreras (1935), Luces polares (1946), Meteoritos (1947), El universo (1951), El misterio de la materia (1956), El camino de las estrellas (1957), Planeta de las tormentas (1961), La Luna (1965), ¡Veo la Tierra! (1970). También ha dirigido 100 películas de divulgación científica. Su Planeta de las tormentas, basada en una novela de Alexandr Kazántsev fue recibida con entusiasmo por el mundo, y la película la compraron 28 países, según la web del cineasta. En Estados Unidos se crearon dos superproducciones basadas en la película.
El genio era un hombre modesto.
"Un día, en el metro, se me acercó un desconocido y me dijo: '¿Fue usted quien rodó Planeta de las tormentas?'. Y me dio las gracias por la maravillosa película. ¡Así que he estado caminando feliz durante días!", cuenta la página web del cineasta soviético.
Murió en abril de 1999 con 89 años y fue enterrado en el cementerio de Smolensk, en San Petersburgo.
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