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Durmiendo con el enemigo: cuatro mujeres argentinas que desataron escándalos políticos

Las esposas de los dirigentes argentinos han jugado un rol clave en las causas de corrupción, iniciando las más sonadas investigaciones del país que han puesto tras las rejas empresarios y dirigentes de los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
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Hilda Horovitz:

Horovitz estuvo casada durante 10 años con el chofer de Roberto Baratta, uno de los políticos más influyentes y considerado la mano derecha de Julio de Vido, quien fuera ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de Argentina entre 2003 y 2015.

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Su esposo Oscar Centeno, conocido como el chofer de las coimas ha sido la pieza clave del último escándalo de corrupción en esa nación al reconocer como suyos ocho cuadernos que describen la ruta de millones de dólares en bolsos durante el Gobierno kirchnerista.

Fue su exesposa Horovitz quien en 2017, tras el divorcio con Centeno se presentó frente a un juez federal para delatar a su expareja y destapar la caja de pandora de la corrupción durante el kirchnerismo, según publicó Clarín.

Horovitz reveló a la revista argentina Noticias, que los cuadernos estaban guardados en el armario de sus casa y que Centeno los utilizaba para extorsionar a su jefe. También afirmó que su exmarido la golpeaba.

"Él iba a terminar la gestión. Él tenía la idea de decir 'bueno, si Baratta no me lleva con él [Néstor Kirchner] o Baratta no me pone de chofer en otro lado', entonces él iba a utilizar esos cuadernos para mostrarlos, pero los terminé usando yo", indicó Horovitz.

La investigación derivó en múltiples detenciones de exdirigentes y empresarios, entre ellos Baratta quien fue excarcelado y ahora podría ser detenido nuevamente.

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Daniela Andriuolo:

La exesposa de Amado Boudou, el vicepresidente argentino durante el mandato de Cristina Fernández, afirmó a la prensa local que su exmarido es un típico timador. Andriuolo y Boudou se casaron en 1993 pero el matrimonio se rompió un año después cuando comenzó un proceso de divorcio que terminó revelando la actitud corrupta del vicepresidente.

Andriuolo denunció a su exmarido por adulterar los documentos y propiedades con el objetivo de ocultarlos en la división de bienes del divorcio. No obstante en el juicio en agosto de 2017, el tribunal absolvió a Boudou  porque el delito había prescripto.

Según declaró en una nueva causa la expareja de Boudou, Agustina Seguín, el exministro la utilizó para ocultar su patrimonio. Seguín fue procesada como "partícipe" aunque luego resultó absuelta.

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Cuando Boudou fue encarcelado en 2017 por otras de las causas en las que estuvo implicado, Andriuolo ya se encontraba viviendo en Italia y dijo sentirse satisfecha con la medida en su perfil de Facebook, donde compartió los #antesodespuéstodollega y #justicia #paravostambiénhay.

Laura Muñoz:

Otro de los escándalos de Boubou y por el que todavía se encuentra inmerso en juicios de corrupción, fue el de la imprenta Ciccone Calcográfica, que fue destapado por Laura Muñoz en febrero de 2012.

La exesposa de Alejandro Vandenbroele, quien era el testaferro del entonces vicepresidente de Argentina reveló sin pruebas como ambos planearon una compleja maniobra para quedarse con Ciccone y utilizarla para el lavado de dinero.

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Vandenbroele desmintió todo y la investigación policial se estancó por momentos pero finalmente en 2017 los hechos fueron probados y el amigo del vicepresidente se vio obligado a confesar. El próximo siete de julio Boudou escuchará su sentencia.

Karina Jelinek:

La modelo argentina Karina Jelinek se casó en 2011 con Leonardo Fariña, uno de los testaferros de Lázaro Báez quien era la mano derecha de Kirchner. La joven Jelinek no se imaginó entonces que unos meses después estaría implicada en uno de los casos de lavado de dinero más mediáticos de Argentina.  

Su marido se dedicaba a comprar propiedades para Báez con dinero ilícito. La modelo declaró en contra de quien ya sería su exmarido en la causa donde se lo investigaba por la compra de un campo en Mendoza y por el que recibió una condena de cuatro años de prisión en noviembre de 2017.

El matrimonio no llegó al año de convivencia y la modelo pudo continuar con su vida sin ser juzgada.

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Leonardo Fariñas se transformó en un arrepentido para la justicia argentina y aportó pruebas definitivas para llevar a Lázaro Báez a la cárcel en la causa denominada "Ruta del Dinero K". Algunos de estos documentos definen a Báez como testaferro oficial del expresidente Néstor Kirchner.

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