Qué pasa

¿Vive Cataluña una resaca?

Marchas de policías en Barcelona tan sólo dos días antes del primer aniversario del 1-O; un gran descontento entre los independentistas con las autoridades a las que eligieron y no cumplieron con sus promesas de independencia; pedidos de dimisiones. Así, el clima de Cataluña ahora mismo es de enfado y decepción, y parece que va para largo.
Lea en Sputnik

La alcaldesa de Barcelona: "Nunca olvidaremos el 1 de octubre de 2017"
Según el analista internacional Juan Aguilar, "lo ocurrido en este primer aniversario del referéndum ilegal viene a demostrar un par de cuestiones. […] Las fuerzas separatistas pretendían una vez realizado el referéndum, proclamar  la República, crear una serie de instituciones, como el Banco de Cataluña, la Bolsa y la Tribunal de Justicia catalanes, y la ocupación del territorio por los Mossos d'Esquadra". 

En este sentido, el analista incide en que debido a la actuación de la fuerza de seguridad de Estado el día de la consulta, "todo se vino abajo".

"A lo largo de un año hemos estado viendo como han estado alimentando el victimismo  […] Ha comenzado la frustración. Hay muchísima gente que se siente engañada desde el entorno independentista. Unos se han quedado en casa y otros han salido airados y muy enfadados a las calles", explicó Aguilar.

Así, al experto no le sorprende "que se produzcan situaciones de alta tensión, que se produzcan peticiones de dimisiones de abandono", al indicar que en este aniversario sólo una minoría salió a manifestarse a las calles en comparación con las marchas masivas en los meses previos. Aguilar va un paso más allá y no descarta que "al final de todo, lo que puede ocurrir es un enfrentamiento violento entre las propias fuerzas separatistas".

"Lo que ha ocurrido el 1 de octubre 2018 ha sido en el fondo una clara muestra de debilidad porque las consecuencias que tendrán será que continuará el proceso del vaciamiento de empresas, de inestabilidad, de unas instituciones autonómicas que no funcionan […]. ¿A dónde lleva eso? Pues no lleva a ningún sitio, no lleva a nada. Y al final habrá más frustración, más violencia y más gente en su casa pensando que le han engañado y que la han llevado a un callejón sin salida", concluye Juan Aguilar.

Discutir