Un emprendedor prolonga la vida de un antiguo instrumento musical de Rusia

Durante seis años el emprendedor ruso Serguéi Gorchakov ha estado produciendo guslis en su planta situada en el pueblo Púshkino en la provincia rusa de Tver. Además de replicar los viejos ejemplares del instrumento que lograron llegar hasta nuestros días en dibujos, el hombre también crea nuevos modelos con toques modernos.
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"Empecé a interesarme en nuestra cultura y naturalmente quise hacer algo con mis propias manos, algo que nos conecte con nuestros ancestros", declaró el hombre a la agencia AP. 

Como resultado Gorchakov empezó a desarrollar y producir uno de los instrumentos de cuerda más antiguos de los pueblos eslavos. Se cree que los guslis fueron utilizados desde el año 591 después de Cristo.

El hombre comenzó a producir guslis en un pequeño taller en el 2013. Cinco años después su taller fue destruido por un incendio y con ayuda de las redes sociales el emprendedor no solo logró reunir los fondos necesarios para restablecer la fábrica, sino que también incrementó la producción. Actualmente más de 20 personas trabajan en su taller que produce entre 150 y 200 instrumentos al mes. No obstante, el emprendedor espera incrementar la producción mensual hasta los 300 instrumentos.

Su planta recibe pedidos no solo de Rusia, sino también de todo el mundo. El mes pasado sus modelos fueron suministrados a Jamaica, a la isla de Anglesey, EEUU, Polonia, España, Israel, Alemania e Italia. Los precios actuales de los guslis varían de entre 50 y 1.000 dólares por unidad, pero Gorchakov espera lanzar una línea que cueste de entre 5.000 y 10.000 dólares.

Música rusa en las nubes
Hoy en día existen distintos tipos de gusli: modelos simples que se compran para los niños y unidades complejas descritas en los iconos antiguos. El número de cuerdas varía de entre 4 y 50 en cada instrumento.

Además, este instrumento puede producirse de distintos tipos de árboles: aliso, arce, fresno, caoba y ébano. En su fábrica Gorchakov suele usar el cedro que tiene una vida útil de entre 400 y 500 años. El hombre piensa que su tala a finales de la vida útil alienta una segunda vida en este tipo de árboles.

La fábrica de Gorchakov también coopera con una escuela de gusli que fue fundada por Evgeny Letoshnkikov. Según Letoshnkikov, aprender a tocar un gusli no es algo difícil. Un novato necesita tan solo 30 minutos para empezar a reproducir melodías simples. Su escuela tiene estudiantes de todo el mundo. Recientemente estudiantes australianos atendieron a las clases de gusli mientras que los de España y EEUU ven las clases en internet.

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