Abanderados contra la educación sexual, los evangélicos de Argentina irrumpen en política

El colegio AMEN de la ciudad de Neuquén, capital de la provincia patagónica, tuvo que ser notificado por las autoridades por negarse a cumplir con la formación estipulada por ley. ¿Quién es Hugo Márquez, director y líder bautista que encabeza esta reacción del conservadurismo?
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Mientras se afianza la polarización en la política argentina de cara a las elecciones presidenciales de 2019, también se vuelve cada vez más evidente la nueva "grieta" que se creó en la sociedad local a partir de la puja en el Congreso por la legalización del aborto.

Las masivas movilizaciones de los pañuelos azules en contra del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo demostraron el poder de convocatoria de una fuerza que hasta ahora crecía pero de forma silenciosa: el evangelismo, que hoy representa entre un 12 y un 15% de la población, según distintas fuentes no oficiales.

"En Argentina, si formás un partido evangélico o promovés figuras evangélicas no necesariamente entrás en el Congreso, no formás un bloque. Pero además, los evangelistas pertenecen a una sociedad donde las ideologías políticas pesan mucho, comparativamente con Brasil, y no van a ir todos al mismo partido. Hay evangélicos que 'juegan' con el oficialismo y otros con el peronismo", dijo a Sputnik Pablo Semán, doctor en antropología social y autor de ensayos sobre la materia.

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Semán explicó que los evangélicos controlan su presencia en política porque saben que también los divide: "Ningún pastor le puede decir a su congregación 'voten todos tal cosa', salvo en un escenario de ballotage donde el debate central sea el aborto, que es la única condición de exclusión".

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Hugo Márquez es pastor bautista líder de la iglesia Jesús es Rey y director de la escuela confesional AMEN (Asociación Mutualista Evangélica Neuquina), radicadas en la ciudad patagónica de Neuquén.

Es también desde agosto de 2018 presidente de la Confederación Evangélica Bautista (CEB), que nuclea a todas las congregaciones de esta corriente de fe, que a su vez pertenece a la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), que a su vez reúne a 12.000 congregaciones y es la más grande del país.

Márquez fue centro de la polémica cuando, luego de que el colegio tuviera que ser notificado por negarse a cumplir con el programa de Educación Sexual Integral (ESI), invitó a la escuela a los representantes del alt-right en Argentina Agustín Laje y Nicolás Márquez (sin parentesco), quienes habrían defendido la homofobia e insultado a alumnos en su exposición en rechazo a lo que, dentro del discurso de derecha, denominan "ideología de género".

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Los vínculos de la iglesia Jesús es Rey con la política neuquina no son ingenuos. David Schlereth es el primer diputado nacional evangelista y fue candidato trunco a vicegobernador de la provincia por Cambiemos (perdieron las elecciones el 10 de marzo de 2019). Hasta 2013 fue presidente de AMEN y es miembro activo de la congregación que lidera Márquez.

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Además, en el marco del II Congreso por la Vida y la Familia, en la que participaron 500 pastores y militantes evangélicos, realizado a puertas cerradas en la ciudad uruguaya de Punta de Este, Márquez habría asegurado que el Movimiento Popular Neuquino (ganador de las elecciones) le habría ofrecido una candidatura a su hija.

El pastor es a su vez hermano de Jorge Márquez, también pastor, radicado en Uruguay y cabeza de la iglesia Misión Vida, denunciado en 2017 por violencia y explotación contra algunos de los más de 1.000 jóvenes adictos que recurren a sus "granjas" de rehabilitación. Este otro Márquez, a quien también se lo ha vinculado a la política ya que su yerno es diputado, ha tenido una criticada aparición mediática en la que dijo que el "lobby gay" promueve la pederastia y la zoofilia.

La Ley de Educación Sexual fue aprobada en Argentina en 2006 y el Estado ha desarrollado las normativas, la constitución de los lineamientos y de los organismos para la puesta en marcha del programa ESI a nivel nacional, así como la creación del material didáctico y el diseño para la capacitación de docentes y empleados públicos de todo el territorio, llevado a cabo entre 2012 y 2017.

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Desde entonces, las escuelas primarias y secundarias de todo el país están obligadas a ofrecer a los alumnos la información adecuada para el nivel en el que se encuentran, que incluye temas de sexualidad y educación sobre identidad y género.

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Los sectores más conservadores se oponen a una educación liberal que permita a los jóvenes descubrir y definir su sexualidad, defienden la necesidad de preservar las tradiciones y rechazan las luchas políticas de los colectivos LGBTIQ y el feminismo por cuestionar estas estructuras.

Semán explicó que en la década de los 90 los grupos evangelistas, a diferencia de los católicos, estaban a favor del uso del preservativo y no eran fuertemente censuradores de la posición a favor del divorcio, lo que los posicionaba en un espacio relativamente más progresista.

"El avance de la agenda de género y diversidad, sin un diálogo previo por parte de la izquierda y de los grupos más liberales, arrinconó a los evangélicos primero a la defensiva y después a la ofensiva", dijo.

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Explicó que, si bien ellos son minoritarios en porcentaje, resultaron ser el catalizador de la reacción de una conciencia mucho más amplia, que es cristiana, familiarista, heteronormativa y machista. Cuando aparecen vinculados a ese éxito de movilización no es solamente por su condición de evangélicos sino porque están expresando a un sector mucho más amplio de la población, que está muy influenciada por los valores del catolicismo.

"Los grupos que se organizaron en contra de esta agenda se propusieron lo suficientemente amplios como para no identificarse ni como católicos ni como evangélicos. No solo había símbolos religiosos [en las marchas]. Su lema es 'las dos vidas', no pusieron una cruz", dijo Semán.

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