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Sargazo: las algas que vuelven marrón al agua turquesa del Caribe

El sargazo comenzó a ser un problema en el Mar Caribe en 2015, y en 2018 alcanzó su récord histórico. Playas que antes atraían millones de turistas por sus aguas cristalinas, hoy se ven turbias debido a la presencia masiva de estas algas de color café. Te contamos qué son, cómo se producen, y cuál es el panorama para los próximos años.
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La zona de Quintana Roo en México, donde se encuentran importantes puntos turísticos como Cancún y Playa del Carmen, ha sido una de las más afectadas por el sargazo. 

Pero estas algas también llegaron a Puerto Rico, Jamaica, Cuba, República Dominicana, Aruba, por dar algunos ejemplos, y recientemente a la Florida en Estados Unidos. 

"El sargazo existe de manera natural en el Atlántico Norte desde hace siglos, en lo que se conoce como el Mar de los Sargazos. Sin embargo, desde hace poco llegó al Atlántico Sur, frente a las costas de Brasil, y empezó un boom que no debería haberse dado a esta escala", explicó Fayco Amateco, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y magíster en Ciencias del Agua. 

¿Cómo se genera?

Los fertilizantes utilizados para la agricultura en Brasil, que se arrastran por el Río Amazonas y desembocan en el Atlántico brindan nutrientes que alimentan a las algas y fomentan su desarrollo. Esto sumado a aguas más tibias, producto del cambio climático, crean las condiciones ideales para la explosión del sargazo.

El resultado: aguas que antes eran turquesa se ven ahora de color marrón, las personas tienen dificultad para bañarse entre las algas y en muchas ocasiones estas desprenden un olor desagradable que espanta a los turistas. 

A pesar de los esfuerzos de las autoridades para limpiar las playas, el sargazo permanece y perjudica también a la fauna marina. A muchos organismos no les llega suficiente luz como para poder hacer fotosíntesis y esto afecta a los animales que se alimentan de ellos. Además, muchas tortugas mueren a causa de quedar atrapadas entre las macroalgas. 

"Es un laberinto sin salida, un círculo vicioso. Es muy difícil que el ser humano deje de utilizar los elementos que favorecen el crecimiento de estas algas. Lo que queda es poner barreras para tratar de contenerlo y limpiar las costas. Pero veo sargazo para rato", agregó el científico mexicano.  

El 'Cinturón de Sargazos' que va desde el norte de Brasil a la costa oeste de África tiene una longitud de 9000 kilómetros y se cree que pesa unas 20 millones de toneladas.

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