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¿Folclore del fútbol o violencia? La batalla contra la homofobia en los estadios de Francia

El Ministerio de Deporte de Francia ha establecido una nueva regla que permite a los árbitros de fútbol detener los partidos y llevar a los equipos al vestuario en caso de que haya expresiones de homofobia en el estadio. Las opiniones del público sobre esta cuestión están divididas.
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La norma entró en vigor en la temporada 2019/20 y se ha aplicado varias veces. Debido a los gritos de los aficionados, se detuvo el partido de Liga 2 Nancy vs. Le Mans, así como tres de la Liga 1: Brest vs. Reims, Mónaco vs. Nimes y Niza vs. Marsella.

¿Qué pasó?

El debate sobre la discriminación en los estadios de fútbol franceses se agudizó en marzo de 2019. En aquel momento, la ministra francesa de Deportes, Roxana Maracineanu, asistió a un partido entre el París Saint Germain y el Olympique de Marsella y luego, en una entrevista, contó lo que más le había impresionado. Según ella, los aficionados, en lugar de apoyar a su club, le gritaban cosas desagradables al rival.

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En respuesta, la responsable de la Liga 1, Nathalie Boy de la Tour, prometió investigar lo sucedido, pero se refirió al "folclore histórico" inherente al ambiente de los aficionados.

El debate continúo con la publicación por parte de la Liga francesa de un programa de lucha contra la homofobia en los estadios. Establece un procedimiento de sanciones estricto: en primer lugar, un locutor del estadio advierte a los aficionados. Si el comentario no tiene efecto, el juego se interrumpe temporalmente. Si los aficionados no deponen su actitud, el partido se detiene.

De esta manera se prohíbe a los aficionados el uso de insultos homofóbicos en los estadios franceses.

El mundo deportivo está dividido entre los que apoyan la iniciativa y los que están en contra.

A favor

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, apoyó la iniciativa, al asegurar en julio que todas las formas de discriminación deben ser eliminadas en las instalaciones deportivas del país.

"No hay deporte en el que las raíces y el espíritu sea el odio a los demás. Tal comportamiento no puede ser justificado. Luchamos contra la homofobia y el racismo en todas las esferas de la sociedad. ¿Aceptaremos esas cosas en nuestros estadios? Por supuesto que no," dijo el jefe de Estado.

Entre los jugadores franceses que también apoyan la iniciativa está Antoine Griezmann.

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"En mi opinión, detener los partidos es una muy buena idea, ya sea que se trate de gritos homofóbicos o racistas. Si lo hacemos, el público estará insatisfecho y los que insulten tendrán que dejar de hacerlo", declaró el futbolista en una entrevista.

Sin embargo, las medidas adoptadas son insuficientes, opinó Julien Pontes, presidente de la asociación contra la homofobia en el fútbol Rouge Direct. Cree que la Liga ha hecho muy poco para resolver el problema y que es demasiado tarde.

"Si la Liga de Fútbol Profesional de Francia se hubiera ocupado realmente de esto hace 10 o 20 años, no habría problema ahora. [Que] el fanático empiece una horrible canción homofóbica, básicamente, si no se le ha hecho consciente de que se trata de actos horribles, es de hecho responsabilidad de la Liga", declaró.

​Según él, la manifestación de homofobia es punible por ley y también debería condenarse en los estadios de fútbol.

"Los insultos homofóbicos matan a los homosexuales cada año empujándolos al suicidio y están tan profundamente arraigados en el vocabulario de los aficionados que ni siquiera se dan cuenta de ello", agregó.

En contra

Por su parte, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Noël Le Graët, señaló que la homofobia no es una razón suficiente para detener los partidos e insistió en que los buenos aficionados no deben sufrir a causa de los inadaptados.

"No hay que parar los partidos. Estoy totalmente en contra. El fútbol está disponible para todas las clases sociales. No quiero ser rehén de la homofobia. Es un error detener los partidos por culpa de pancartas y gritos de esta naturaleza", declaró.

Agregó que interrumpiría los partidos por motivos de racismo o de seguridad, pero que la homofobia no es una razón para detenerlos.

"Considerar que el fútbol es homofóbico, es demasiado. No lo acepto", afirmó Le Graët. "Vamos a hacer que desaparezca, pero detener los partidos es otra cosa. El juego es algo complicado, algo hermoso cuando lo miras. Nos aseguraremos de que no haya más pancartas. Pero detener los partidos, no", sentenció.

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Sus palabras irritaron a la ministra Maracineanu, quien lo acusó de falta de comprensión del tema.

Sin embargo, el punto de vista de Le Graët es compartido por Hugo Lloris, portero de la selección francesa que propuso encontrar una alternativa.

"Es necesario luchar contra diversas formas de discriminación, pero detener los partidos no es la opción más adecuada. No será un obstáculo para que un grupo de idiotas lo haga en los estadios. Tiene que haber otras formas, así que tenemos que confiar en la Liga de Fútbol Profesional francesa para encontrar las mejores soluciones", afirmó.

Mathias Autret, capitán del Brest, tampoco cree en la nueva política de la Liga.

"No estoy seguro de que sea la decisión correcta. Los fans harán lo que quieran. Si quieren parar partidos por esto, lo harán cada fin de semana. ¿La Liga va a impedir que la gente cante? Es imposible", dijo.

Los aficionados no se rinden e insisten en que estas palabras se han convertido en parte de la cultura del fútbol y que su uso no implica ninguna referencia a las personas LGTB.

En una entrevista con Sputnik, un aficionado declaró bajo anonimato que no hay ataques de homofobia.

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"El Ministerio de Deportes denuncia canciones y palabras homofóbicas, pero estas no tienen un tono homofóbico. Es una especie de folclore, son canciones para crear un ambiente. Tales palabras se usan todos los días. Puedes oírlas en cada esquina", opinó el aficionado.

Asimismo, los hinchas de fútbol están convencidos de que existe una conspiración contra ellos, usando la homofobia como pretexto para ensuciarlos y, finalmente, disolverlos. Como prueba mencionó los decretos que prohíben su circulación en determinadas zonas de Francia.

"Las autoridades presionan para que limpiemos los estadios y destruyamos el mundo de los ultras. Quieren que las gradas de los estadios franceses se parezcan a las de Estados Unidos (como la NBA o la NFL). No entienden que la mayoría de los 'fans ordinarios' viene a los estadios a sentir la atmósfera creada por los ultras. Las resoluciones de los prefectos dicen que el Ministerio no nos percibe como ciudadanos de pleno derecho de Francia. A diferencia del resto de los ciudadanos, se nos priva, a veces sin una razón justificada, del derecho fundamental a circular libremente dentro del país", denunció.

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