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¡Tonto el último! Tras el Brexit, todos mueven ficha

Consumado el Brexit, líderes de ambos lados del Canal de la Mancha han comenzado a delinear estrategias y a asegurarse de que sus destinatarios, o nuevos ‘enemigos’, las escuchan. Varios ya han movido ficha: el presidente de Francia, los cancilleres de Alemania y Austria, y el primer ministro de Reino Unido.
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El 'presidente de Europa' en Polonia

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, visitó Polonia, y una de las primeras cosas que hizo fue darle una lección de geografía a su par Andrzej Duda: le aclaró que Rusia esta en Europa, por si acaso algo le había nublado la visión y no se había percatado de ese hecho.

Pasos, con cautela, de Macron hacia el deshielo con Rusia
Empezó esquivando el bulto: negó que Francia se haya vuelto prorrusa, pero sentenció que tampoco es antirrusa. Entonces, como si hubiera desplegado un mapamundi sobre una mesa ante su anfitrión, le explicó: Rusia se encuentra en Europa y además de geográfica, se trata de una realidad geopolítica insoslayable, en opinión del mandatario galo. "Nos guste, o no", le dijo para ser más claro.

Tras pedir un poco de madurez para asumir ese hecho, Macron tiró de realpolitik: "No soy ingenuo, pero sé que, en interés de la seguridad de Europa, tanto de Francia como de Polonia, debemos tener un diálogo político con Rusia".

El presidente de la Consultora Ekai Center, Adrián Zelaia, entiende que la de Macron a Polonia es sencillamente una visita práctica. "Da la impresión de que hay un despiste estratégico en la dirección de la UE, y la necesidad de un reposicionamiento de clarificar estrategias para asegurar la continuidad de la UE y para definir cuáles pueden, o deben ser, las líneas básicas de la continuidad a medio y largo plazo de esta estructura política", explica el analista.

Merkel se niega a perder pie

¿'Independence day'? No llores por mí, Reino Unido
A todo esto, la canciller de Alemania, Angela Merkel, recibía en sus aposentos berlineses a su par de Austria, Sebastian Kurz. Lo que predominó en el encuentro, fueron los desencuentros. Ambos desnudaron varias e importantes diferencias de enfoques, pero coincidieron en una que es importante y en la que quieren tomar las riendas.

Tras el mazazo del Brexit, ambos se declararon dispuestas a cambiar los tratados comunitarios si tras la salida del Reino Unido del bloque comunitario se necesita ponerse espalda con espalda contra el incremento de las aportaciones netas propuesta por la Comisión Europea para paliar la contribución que dejará de hacer efectivo Londres. Coincidieron en que los reajustes serán necesarios.

"La salida del Reino Unido de la UE ha supuesto el pistoletazo de salida de una carrera para definir, por un lado el futuro del Reino Unido, pero también el futuro de Europa", señala Zelaia en este sentido.

Johnson se suelta el pelo del todo

Brexit: 'End of the road' para Reino Unido en la UE
Apenas soltó amarras del viejo continente, el capitán del transatlántico que navegará según sople el viento, tirando para EEUU más que para Europa, o viceversa, lanzó un envite audaz. Boris Johnson apremió al bloque a aceptar un acuerdo al estilo Canadá, que abra los mercados pero que evite las regulaciones, o de lo contrario, amenazó con el 'modelo Australia', que se basa en acuerdos por sectores, y no un acuerdo comercial. Insistió en que no se alienará con la normativa europea.

Para Zelaia, "estos comentarios de Boris Johnson se sitúan en el contexto […] en que ahora el Reino Unido tiene las manos mucho más libres para negociar en términos adecuados para su propio país y para negociar desde una posición más de fuerza".

"Ya vemos que con estas declaraciones de Johnson el marco dialéctico ha cambiado sustancialmente y tiene muy poco que ver con el estilo y el marco de negociación en el que estaba planteándose este tema entre el Gobierno de [la expremier] Theresa May y la Comisión Europea", subraya Adrián Zelaia.
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