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COVID-19 y migración: "Nos preparamos para lo peor, la segunda parte del año puede ser brutal"

"La segunda parte del año puede ser brutal", dijo a Sputnik Ramón Márquez, director del Hogar Refugio La 72 en Tabasco, México. Se refería a que los flujos migratorios desde Centroamérica hacia el norte del continente, una vez superada la pandemia, serán mayores que antes. "Se van a dinamitar los flujos migratorios", graficó.
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México es el último territorio por el que pasan los migrantes centroamericanos en su camino hacia EEUU, cuando no se convierte en país de destino. Antes que México está Guatemala, uno de los países expulsores de personas con problemas de empleo, violencia o pobreza. De allí no solo parten sus propios ciudadanos, sino que también es lugar de tránsito principalmente para salvadoreños y hondureños y para todo aquel que haga la ruta migratoria desde el sur.

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Por eso existen lugares como la Casa del Migrante de Guatemala, de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos, dirigida por Mauro Verzeletti. Solo por ese sitio pasaron "desde 2019 hasta la fecha más de 30.000 migrantes", explicó a Sputnik.

Este refugio decidió mantenerse abierto a diferencia de otros que cerraron a raíz de las medidas para enfrentar el COVID-19. Lo hace mediante un protocolo especial que hasta ahora impidió que hubiese contagios entre los migrantes o el personal del lugar.

"Es evidente que en este contexto de cierre de fronteras están disminuyendo" las corrientes migratorias, expresó Verzeletti, quien agregó que "lo preocupante es que se está desatando otra actividad ilícita del narcotráfico y crimen organizado: los coyotes de la región centroamericana", dijo en referencia a quienes pasan drogas por las fronteras secas de la región en la ruta hacia EEUU.

"Están pasando a migrantes por puntos ciegos y explotándolos de forma indiscriminada, y cobrando altas sumas de dinero para llevarlos a EEUU", apuntó. Por otro lado, Verzeletti resaltó que este país "está usando todas las medidas antiinmigrantes y deportando a todas las personas sin el debido proceso de acompañamiento".

Sin presente ni futuro

"Los gobiernos están más bien preocupados en actuar para generar un protocolo de atención a las personas afectadas del COVID-19, todas las energías están puestas ahí. El tema migratorio en este momento no está siendo abordado de forma integral y no se está visualizando qué va a pasar hacia el futuro", afirmó el entrevistado.

"Cuando esta pandemia empiece a pandemia generar efectos positivos en cuanto a levantar restricciones, poco a poco vamos a tener nuevos flujos migratorios constantes hacia el norte y a la región. La situación no se resuelve y la crisis económica va a generar otra movilidad humana. Tenemos que estar preparados".

"Vamos a terminar 2020 e iniciar 2021 con caravanas migrantes saliendo de la región norte de Centroamérica para intentar salvar sus propias vidas", advirtió.

"El virus de la pobreza y la marginación fue causado por políticas neoliberales. En este contexto que estamos viendo, de adelgazamiento de un Estado debilitado en sus funciones, los derechos de la población quedan rezagados y cada vez más se tiene que buscar oportunidades fuera de frontera", remarcó Verzeletti.

Al otro lado del límite

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El Hogar Refugio La 72 se ubica en el estado mexicano de Tabasco, a 60 kilómetros de la frontera con Guatemala. Allí, como en el caso de la casa que dirige Verzeletti, la migración bajó de intensidad. "En las últimas tres semanas prácticamente no ha llegado nadie", afirmó Márquez, a cargo de La 72.

Sin embargo, se están viviendo situaciones complejas en torno a migrantes que se encontraban retenidos cuando estalló la pandemia y otros que estaban en su peregrinación hacia una vida mejor.

"El Instituto Nacional de Migración hace un mes, al 20 de marzo, tenía poco más de 3.000 personas detenidas, y al 20 de abril poco más de 800. Lo que está haciendo es dar libertad masiva a los migrantes y refugiados pero sin control de ningún tipo", indicó.

"En algunos casos se han producido liberaciones a las dos de la madrugada, dejando a la gente en la calle como si fueran perros, con temperaturas de 40 grados y muchas casas de migrantes cerradas", indicó.

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Para Márquez, el COVID-19 estigmatizará aún más a los migrantes, lo que ya está ocurriendo. "Que la gente venga retornada de EEUU, donde el índice de contagio es grandísimo, viajando por la ruta migratoria sin control sanitario causa mucho miedo y suspicacia (...) incluso de donde han sido expulsados y ahora quieren regresar, la propia comunidad los discrimina", consideró.

El director de La 72 sostuvo que la pandemia y su impacto "no solo va a dinamizar sino a dinamitar los flujos migratorios. (...) En cuanto se estabilice un poquito la situación, el empobrecimiento, la falta de oportunidades, de empleo y la crisis económica, se va a provocar un éxodo masivo de migrantes", aseguró.

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