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Bolsonaro dinamita futuro de su Gobierno con la salida del "superministro" Moro

RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — Cuando parecía que nada podía empeorar, Brasil encuentra una forma de ahondar en la crisis. La inesperada renuncia del ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro, acusando al presidente de querer obstaculizar investigaciones, pone en jaque el futuro del Gobierno de Jair Bolsonaro.
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Moro dejó el cargo después de que el presidente destituyera sin consultarlo al director de la Policía Federal, Maurício Valeixo, un hombre de su confianza.

Con la salida de Moro, exjuez de la Operación Lava Jato, Bolsonaro pierde una de las joyas de la corona, a quien muchos veían como un héroe en la lucha anticorrupción. El Gobierno ve dañada así una de sus principales banderas, según dijo a Sputnik el analista político Humberto Dantas, de la Fundación Getúlio Vargas.

"Es una situación muy delicada para el Gobierno, que pierde de manera absoluta uno de sus cuatro pilares de sustentación", sostuvo Dantas.

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Esos pilares son los conservadores más tradicionalistas, los militares, el grupo económico del ministro Paulo Guedes y el ala del combate a la corrupción que representaba Moro, según Dantas.

Con todo, el analista puso en duda la actual existencia de ese último grupo, "porque el ministro fue muy derrotado en el Congreso y Bolsonaro no se esforzó demasiado en salvar su agenda", añade.

Desde el principio, Bolsonaro se sintió intimidado por la popularidad y el brillo de su "superministro" estrella, recordó Dantas.

En varias ocasiones lo humilló públicamente poniendo trabas a su trabajo y no le dio el protagonismo que se esperaba.

"Contrató a Moro como a un crack de camiseta 10 y lo puso a jugar de lateral derecho, era obvio que eso iba a ser extraño en algún momento", comentó.

Hasta ahora, aunque el presidente venía perdiendo popularidad, mantenía una base fiel de seguidores, estimada en torno a un tercio de los electores.

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Según una encuesta reciente del instituto de opinión Datafolha, el 36% de los entrevistados consideraban sugestión de la crisis del coronavirus como "buena u óptima".

La estruendosa salida de Moro causará un grave impacto en sus bases y esos porcentajes de aprobación se verán afectados, porque muchos de sus seguidores ya se sienten traicionados.

"Esa manera de salir sugiere un rompimiento entre el "bolsonarismo" y el "lavajatismo", o el "morismo", mejor dicho", dijo Dantas.

Es que Moro, al anunciar su salida realizó duras denuncias que dejaron una "nítida percepción" de que el presidente quería usar una fuerza del Estado como la Policía Federal para intentar proteger a sus hijos de varias investigaciones penales.

El exjuez dijo que, además de interferir en el nombramiento del director general de la Policía Federal, Bolsonaro también intentó imponer a personas de su confianza en las direcciones regionales de los estados Río de Janeiro (sureste) y Pernambuco (noreste).

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La Fiscalía pidió que el Tribunal Supremo Federal investigue esas acusaciones de Moro.

Casualidad o no, en Río de Janeiro la policía investiga al hijo del presidente, el senador Flávio Bolsonaro, por un supuesto esquema de blanqueo de dinero cuando era diputado estadual, y en Pernambuco se abrió una investigación sobre los candidatos fantasmas que el partido de Bolsonaro supuestamente habría colocado en las elecciones de 2018 para desviar dinero público.

Esta nueva crisis llega pocos días después de que Bolsonaro destituyera al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, un médico defensor de las medidas de aislamiento social para enfrentar la pandemia quien cayó a pesar de sus altos índices de popularidad (o precisamente debido a ellos).

"Los adultos dejan la sala", dicen en reservado destacados políticos de Brasilia en referencia a los ministros más o menos sensatos que dejaron el barco en los últimos días; al presidente le queda ya el núcleo duro de apoyo.

Para muchos analistas, Bolsonaro está cada vez más solo y más cerca de un "impeachment" (juicio político), ya que en los últimos días acumuló una serie de acciones que podrían constituir una base legal para apartarlo del poder.

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Moro sostuvo además que el presidente "mintió" decir que el exdirector de la Policía Federal quería dejar el cargo de motu proprio.

Además, la semana pasada Bolsonaro participó en una manifestación golpista en la que sus simpatizantes pedían el cierre del Congreso.

También podría haber cometido un delito contra la salud pública, si se confirma que estuvo contagiado de coronavirus; en la comitiva que viajó con él a EEUU en marzo se contagiaron más de 20 personas; Bolsonaro dice que sus test dieron negativo, pero se niega a mostrarlos.

La oposición en la Cámara de Diputados pidió ver los exámenes y el presidente tiene hasta mediados de mayo para responder.

Si se confirmara que Bolsonaro tuvo COVID-19 habría puesto en riesgo a miles de personas en las últimas semanas en las que mantuvo todo tipo de reuniones y contactos sin protección, y además, habría mentido, lo que constituye otra base para el "impeachment".

En la cámara baja hay 24 peticiones formales de juicio político y partidos que antes eran más cautos ahora ya piden abiertamente su salida.

Dantas cree que los conservadores y el ala militar ganarán peso en la nueva etapa que se abre, pero que quizás no alcance para concluir el mandato.

"Bolsonaro está escribiendo todos los días la página de un libro que podría titularse "La caída", tal como están avanzando de rápido las cosas es difícil imaginar que llegue a 2022", dijo el analista.

La Bolsa de Sao Paulo reaccionó a la salida de Moro con fuertes caídas, en un día en que Brasil por un momento pareció olvidar la crisis del COVID-19, que ya ha dejado más de 3.600 muertos y más de 50.000 contagios confirmados, según cifras oficiales.

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