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El declive de la franja política de TV en Chile, desde Pinochet hasta hoy

SANTIAGO (Sputnik) — En 2012, el actor mexicano Gael García Bernal interpretó en la película "No" a un publicista chileno con uno de los acentos más forzados del cine nacional. Independiente de eso, el largometraje tuvo éxito y fue la primera cinta de producción local en ser nominada a un premio Óscar.
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La obra aborda el plebiscito de 1988, que acabó con la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), pero lo hace desde la arista comunicacional y publicitaria. Se enfoca en destacar la influencia que tuvo la franja televisiva para que 3,9 millones de chilenos decidieran votar "No" en el plebiscito y así terminar con 17 años de tiranía, en un proceso que cambió la historia del mercadeo político nacional para siempre.

La tradición de la franja continuó en democracia y en cada elección, y siempre dejó alguna huella en el inconsciente colectivo del ciudadano chileno. En 1999, la mitad del país estuvo días cantando "Arturo Frei Bolívar, ¡uno cómo usted!", el pegajoso jingle de un abogado que quería ser presidente y cuya canción aún se le recuerda.

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Rosa González es una periodista a la que sólo dieron 0,36 segundos en la franja de 1997 para argumentar por qué debía ser la nueva diputada de la ciudad de Arica, en el norte del país. Durante años fue conocida como "Rosa de Aric", sin la "a", ya que fue la única frase que logró articular en el poco tiempo otorgado, que de todas formas fue suficiente para ser elegida durante dos periodos.

Tras haber sido ocupada para decenas de elecciones presidenciales y parlamentarias, este año la franja volvió a ser utilizada para un plebiscito, al igual que hace 32 años. Esta vez, para la consulta nacional del 25 de octubre, que busca reemplazar la Constitución de 1980, y que llevará a los chilenos a las urnas para votar "Apruebo" o "Rechazo", y definir si se cambia o no la Carta Magna.

Pero, al parecer, su influencia ya no es la misma que antes.

Sin pena ni gloria

El pasado miércoles, Julio Rodríguez, animador de uno de los programas más vistos de la televisión chilena, "Contigo en la Mañana", debió hacer un alto en la conversación con sus invitados para dar paso a la franja del plebiscito, que había empezado una semana antes y cuya transmisión es obligatoria para los canales de TV abierta.

"Tenemos que ir al corte porque viene la franja. La franja que nadie ve", dijo Rodríguez, medio en broma y medio en serio. Pero su crítica parece fundada, ya que a pesar de que la propaganda dura 15 minutos y va dos veces al día, muchos concuerdan en que ya no causa el mismo impacto que antaño.

Un estudio de la encuestadora Activa Research evidenció que 60% de los chilenos ni siquiera ha visto un minuto de la franja. "Va a pasar sin pena ni gloria", tuiteó la experta electoral Marta Lagos, tras ver los primeros videos del espacio.

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El director de la Escuela de Publicidad de la Universidad Diego Portales, Cristián Leporati, dijo en conversación con Sputnik que el problema tiene que ver principalmente con lo comunicacional. "No hemos visto producción en los videos, no hemos visto guion, ni tampoco contenido", afirma el publicista.

"Los comandos de la franja se han empecinado en mostrar testimonios de personas comunes explicando cómo van a votar. Abusan de ese recurso. Es casi como ver un noticiario de gente dando sus posturas, y eso marea. No entrega un relato uniforme", agrega.

El especialista dijo que los publicistas de la franja, particularmente los del sector más progresista, siguen utilizando los mismos códigos de 1988. "Muestran a los mismos personajes estereotípicos de la niña pachamámica (defensora de la madre tierra) con música de Los Jaivas (histórico grupo musical chileno). Pero esa retórica no engancha con un chico de 23 años, que ve ese mensaje como a un marciano. No se siente representado", explica Leporati.

Las polemicas

Quizás los comandos que impulsan la aprobación o el rechazo a una nueva constitución no han podido entregar su mensaje de la manera que esperaban; pero algunos de sus videos sí han trascendido en redes sociales. Algunos pocos, por su emotividad o simpatía. Los muchos, por la polémica que causaron.

Kevin Valenzuela es un joven evangélico que aseguró durante la franja que los que profesaban su religión votan "Rechazo". Y dio un discurso algo apocalíptico. "La Biblia dice que Satanás vino a destruir. Esto nos demuestra quiénes están detrás de este proceso refundacional y que ningún hijo de Dios puede dar su aprobación a las obras infructuosas de las tinieblas. Yo estoy del lado de Dios y rechazo una nueva Constitución", dice el joven.

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Posteriormente, los voceros de las iglesias evangélicas del país salieron a desmentir a Valenzuela.

Asimismo, un grupo conservador utilizó logotipos de las Fuerzas Armadas y de la policía, dando a entender que los funcionarios son contrarios a una nueva Constitución. Las instituciones se desmarcaron de aquello y la Policía de Investigaciones interpuso un recurso ante la Justicia para eliminar los distintivos del video.

Algo más anecdótico fue lo ocurrido con el partido Renovación Nacional (centroderecha), que en sus minutos de la franja del rechazo, mostró a una joven jugando al Pasapalabra, un conocido programa de televisión chileno, pero con conceptos políticos. El canal Chilevisión anunció acciones legales.

Por su parte, uno de los momentos más emotivos de la franja es cuando dan su testimonio Fabiola Campillai y Gustavo Gatica, dos personas que fueron mutiladas por Carabineros en el contexto del estallido social del año pasado. Ambos quedaron ciegos tras perder sus ojos con disparos de escopetas y en esta oportunidad se unieron para votar "Apruebo".

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