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Son un 25% de la población mundial y sostienen el planeta aun durante la pandemia

En el año de la pandemia de COVID-19 las mujeres rurales son una de las poblaciones más afectadas. Sin embargo, su rol social continúa siendo vital para el sostén productivo de sus comunidades. Las problemáticas que atraviesan deben ser amparadas a través de políticas públicas en los países de América Latina y el Caribe, señala la ONU.
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Las mujeres rurales son una cuarta parte de la población mundial: en América Latina son más de 60 millones. A diario, realizan innumerables trabajos como agricultoras, asalariadas o empresarias, según el caso, y contribuyen a la seguridad alimentaria de sus familias y localidades alrededor del mundo.

A pesar de su importante labor, buena parte de ellas sufre severas limitaciones a la hora de acceder a recursos productivos como la tierra, el agua, insumos agrícolas, capacitación y financiamiento para su trabajo. La informalidad en el sector es una de las problemáticas más graves, según señala ONU Mujeres.

La pandemia y las mujeres rurales

Sumado a su trabajo diario, la pandemia de COVID-19 ha traído consigo dificultades adicionales para las mujeres de áreas rurales. El cierre de escuelas ha hecho que los niños deban quedarse más tiempo en sus casas, a cargo en buena parte de las mujeres del hogar, y la incremental violencia de género desde el inicio de la pandemia también ha puesto en riesgo su integridad, explica la institución. 

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El 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Por ello, este año la ONU eligió como tema la consigna "Construir la resiliencia de las mujeres rurales a raíz del COVID-19", con el fin de visibilizar la relevancia de su rol productivo a nivel internacional. 

Según la organización, las mujeres y niñas se encuentran en una particular desventaja por el COVID-19, y esto se agrava más en el ámbito rural. "Las mujeres rurales ya enfrentaban, y se enfrentan, a batallas previas específicas en su vida diaria a pesar de sus roles clave en la agricultura, el suministro alimentario y la nutrición. Ahora, desde el COVID-19 y las necesidades de salud únicas en áreas remotas, les es menos probable tener acceso a servicios de salud de calidad, medicamentos esenciales y vacunas", dice el comunicado.

Según un informe de la FAO (Agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura) titulado "Mujeres rurales, protección social y seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe. Desafíos actuales y aportes del enfoque sistémico a la política pública con enfoque de género", es preciso apostar a políticas públicas para amparar a estas poblaciones.

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Entre ellas, se destaca la "adecuación de las políticas de cuidado", apelando a "evitar focalizar las intervenciones en las mujeres en tanto madres, para lo cual es preciso que los Estados promuevan la corresponsabilidad familiar, la garantía de los derechos ciudadanos de las mujeres y la validación de la diversidad de adultos responsables del cuidado de niños, niñas y personas dependientes".

Además, señalan pertinente apostar a políticas de inclusión laboral en los sectores formales, a los que buena parte de esta población, especialmente quienes son madre, no logran acceder; a la garantía de los derechos laborales básicos y la cobertura en seguridad social; y la mejora de "la provisión de infraestructura extendida de servicios sociales básicos (salud, educación), así como aquellos asociados al acceso y aquellos asociados al acceso y uso efectivo de los anteriores (transporte, saneamiento) en las zonas rurales".

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