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De servirle un café a fotografiarla: el español detrás de Kamala Harris

Eduardo Ezequiel, un joven de Zaragoza, siguió antes de la pandemia a la candidata del Partido Demócrata. Junto a Joe Biden, aspira a gobernar el país norteamericano desde enero de 2021.
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Su futuro está en el aire. Y no solo por la temprana edad o por los acontecimientos recientes. La pandemia, el papeleo para regularizar su estancia o los distintos avatares cotidianos entorpecen el siguiente paso de Eduardo Ezequiel Tello. Este joven, nacido en 1992 en la ciudad aragonesa de Zaragoza, al noreste de España, debate día a día su porvenir. Ahora lo hace desde California, en Estados Unidos. Allí no solo intentará legalizar su situación, sino que puede convertirse en el fotógrafo de Kamala Harris, que se perfila como posible vicepresidenta del país norteamericano.

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Que cada jornada piense en su siguiente peldaño, por tanto, no es una metáfora. Hace poco más de un año era el retratista de Gavin Newsom, gobernador de California. Hace siete meses estuvo repartiendo pizzas en Zaragoza. Y ahora quizás acompañe a la primera mujer que puede alzarse con ese segundo cargo de poder en la Casa Blanca.

Esta singladura viene de lejos. En 2013 tuvo el primer contacto con el Partido Demócrata. Entonces trabajaba de au pair en San Francisco. Había estudiado Ingeniería Mecánica y pretendía continuar su formación con la carrera de Psicología, a distancia. Pero se cruzó la fotografía. Llevaba toda su vida con esa pasión, aunque no ejercía de forma profesional.

"Desde pequeño cogía las revistas por las fotografías. En mi Comunión me regalaron una Olympus MJU 2 ii, la cámara que hoy buscan los retratistas más 'hipster' y me divertía sacando fotos sin carretes, sólo por ver el chisporreteo del flash", explicaba Ezequiel al diario El Mundo.

Poco a poco fue revelando esos negativos y complementando su aprendizaje. Muchas veces, sin el respaldo familiar ni compensación económica.  Pero la suerte cambió al otro lado del océano. Allí vio cómo mejoraba su inglés y cómo se internaba en la política. Apoyó con el Partido Demócrata la posibilidad de reducir el voto a los 16 años. Y entró a formar parte, como meritorio, de SNC Strategies, la principal consultoría política de la Costa Oeste.

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Ahí entabla contacto con Kamala Harris. En 2014, la que fuera fiscal del distrito de San Francisco y planeaba su candidatura al Senado estaba en una reunión. Su jefa de recaudación de fondos le pidió a Ezequiel llevarle un café. "Obviamente, accedí, y pregunté si lo querían de alguna manera en especial", comentaba en el artículo citado.

"Harris sólo hizo una especificación: quería un soy milk latte [café con leche de soja], lo que para mi mal inglés de entonces se transformó en un sweetened latte [café endulzado con sirope o similar]. Por suerte, cuando se lo di debió notar algo, porque antes de dar el primer trago, me miró fijamente a los ojos y me preguntó: '¿Seguro que esto es leche de soja?'. Qué decir que corregí rápidamente mi error y pude esquivar lo que habría sido el fin de mi carrera. ¡Casi le rompo su dieta vespertina!", rememoraba, apuntando que Harris es vegana a partir de las cinco de la tarde.

Fue progresando. En 2016, su carácter ya había calado en las altas esferas del Partido Demócrata. Le dejaban, según apuntaba, "molestar y pasear" por sus dominios. Durante tres meses se encargó de hacer las fotos "no oficiales" de Libby Schaaf, candidata a alcaldesa de Oakland, quien iba tercera en las encuestas pese a recorrerse la ciudad de arriba a abajo. Llegaba prácticamente sin opciones a la recta final. Pero el mítico gobernador Jerry Brown decidió apoyarla en la última semana de campaña ejerciendo el denominado endorsement (patrocinio) que tanta importancia tiene entre los votantes estadounidenses.

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Brown la recomendó con un vídeo. Lo graba Ezequiel. Y las urnas dan un vuelco. Schaaf es elegida alcaldesa y el fotógrafo zaragozano recibe todo tipo de alabanzas. Su visado, sin embargo, le hace volver a España. Aquí pasa unos meses compaginando la labor en una empresa de fotografías de bodas que ha montado una prima con proyectos más personales y comprometidos. Hasta que en una visita a California para "saludar a los amigos", Gavin Newson reclama sus servicios.

El gobernador del estado lo acoge. Y cubre su campaña, que acaba en victoria. "Newsom es un hombre bueno. Un visionario. Fue el primero en legalizar el matrimonio homosexual en California para temor de Hillary Clinton o Barack Obama, quien no quiso sacarse una foto con él durante una visita San Francisco por miedo a ser considerado extremista", describía en el artículo citado. 

Termina la ruta y se mete en otra. Con Trump arengando contra los inmigrantes, Ezequiel se une a una caravana de migrantes al norte de México.  "Son 6.000 personas, más de 1.000 de ellos niños. Hago centenares de fotos en blanco y negro que se publican en medios como el San Francisco Chronicle", recordaba. Atrae la atención de varios políticos y se da cuenta de que sus imágenes tienen cierta repercusión. Logra incluso opiniones laudatorias.

"Su profundo conocimiento de la gente y la política, junto con sus inmensas habilidades, lo convierten en un fotógrafo político de clase mundial, en la liga de Pete Souza y Doug Mills", dice de él Dan Newman, portavoz y principal estratega de Gavin Newsom.

Continúa la senda. En enero de 2019, el gobernador le señaló un nuevo objetivo: "Tienes otra campaña que fotografiar", le dijo, refiriéndose a la de Harris y su aspiración a la Casa Blanca. Pero llegó la pandemia. Tuvo que volverse a España y olvidarse de volar. En lugar de quedarse paralizado, sacó rápido una carta imprevista de la chistera.

"No me dio tiempo a plantearme si dejaba de ser fotógrafo. Un amigo de la infancia tenía 24 horas para reinventarse y no lo pensamos demasiado. Organizamos un servicio de pizzas a domicilio propio, ético, sin depender de 'apps' ni nada", alegaba.

Ahora, ya desde Estados Unidos (a donde pudo llegar vía México) sigue con interés los movimientos tras las recientes elecciones, donde Joe Biden va en cabeza para erigirse como ganador. Tomaría el control del Gobierno en enero, después de cuatro años de Donald Trump como presidente. Quizás entonces será reclamado por Harris, a quien Ezequiel valora con nota.

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"Ha demostrado su valía en todas las etapas de su vida. Ha sido una fiscal brillante y la peor pesadilla de Trump. Es una persona que dice las cosas como son, tal y como las piensa. Pese a sus sonoras carcajadas, es dura, muy seria. Y no juega el rol de mujer, algo a lo que no están acostumbrados en Estados Unidos. Va a ser una buena vicepresidenta", confesaba el fotógrafo en el mencionado artículo.

Le ha faltado la posibilidad de inmortalizar ese ascenso. No obstante, aún está a tiempo. ¿Qué haría si Harris requiere sus servicios?, le preguntaban en El Mundo. "No sé", respondía. "Creo que ahora mismo no soy un fotógrafo de los que 'sigue a alguien'. Tengo ganas de contar historias. Mi sueño es más el de California, pero desconozco que tipo de fotógrafo va a querer ella para su periplo en la Casa Blanca, así que...", dejaba en suspenso Ezequiel. No en vano, su futuro va poco a poco. No merece la pena programar nada cuando se ha pasado de preparar cafés a retratar a la probable vicepresidenta de Estados Unidos. O de formar parte de una campaña política en California y después repartir pizzas en Zaragoza.

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