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G-20: "Biden no es un jovencito despierto, es una persona mayor que se duerme en cualquier lado"

Desesperanzado. Así acabó la cumbre del G-20 el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Una cumbre que se caracterizó por la renovada sumisión de los países europeos a EEUU, cuyo presidente, Joe Biden, que utilizó una caravana como cortejo de más de 80 coches contaminantes, acusó a Rusia y China de no asumir responsabilidades climáticas.
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Acusaciones contra Rusia y China

Durante su intervención telemática, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, dejó claro que recientemente su país ha decidido implementar un nuevo programa para mejorar la eficiencia energética de la economía hasta 2035, un programa que "será importante para lograr nuestro objetivo de garantizar la neutralidad de carbono, como muy tarde, para 2060". Es decir, no para 2060 como han afirmado medios occidentales, sino "como muy tarde".
"Hoy en día, la parte de la energía procedente de fuentes prácticamente libres de las emisiones de carbono, como son las centrales nucleares, hidroeléctricas, eólicas y solares, supera el 40 por ciento, y teniendo en cuenta el gas natural, el combustible con menor contenido de carbono entre los hidrocarburos, esta parte supone el 86 por ciento", resaltó Putin al enfatizar que Rusia se encuentra entre los líderes en el proceso de descarbonización global. Añadió que su país cumple con todos sus compromisos en el marco de la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático para preservar el clima de manera activa y proactiva.
Pero Biden, presidente de una país cuyo Ejército contamina más que 140 países juntos, tuvo más cara que espalda, al afirmar que su decepción con la cumbre "tiene que ver con el hecho de que Rusia, y no solo Rusia, también China, básicamente no estaban en ningún compromiso para combatir el cambio climático".
Respecto a estas apreciaciones del inquilino de la Casa Blanca, y las conclusiones de la cumbre, y su repercusión en los medios occidentales, el analista internacional Carlos Martínez advierte que "es todo tan previsible, está todo tan prejuzgado, con tantos prejuicios, pre-escrito, que sabíamos todos que iba a acabar así la cumbre, y que todos los medios occidentales se iban a sumar a este cúmulo de mentiras, desinformaciones y engaños".
"Hoy me he 'desayunado' con que China es el país más contaminado del mundo, de Rusia'. Pero hay que tener en cuenta que lo importante es que la emisión de CO2 por persona de China respecto a EEUU es ridícula, es menos de la décima parte. La institución del mundo que más CO2 emite a la atmósfera con gran diferencia, es el Ejército de EEUU", dispara.
Martínez afirma que "aquí se han mezclado muchas cosas y muy diferentes, pero sólo siempre con el ánimo difamatorio y de intentar acallar aquellas voces críticas con el actual régimen mundial. Voces críticas que son de Xi Jinping y [Vladímir] Putin y que representan a una parte del mundo muy emergente".
"En el tema del cambio climático, China y Rusia están cumpliendo con sus obligaciones, digan lo que digan los medios occidentales. Se han firmado los tratados internacionales y todos estamos viendo, especialmente en el caso de China, cómo está habiendo dificultades en la producción, precisamente por cumplir sus obligaciones respecto al cambio climático, a pesar de que todos sabemos que no son responsables del cambio climático los chinos, ni mucho menos, sino que hay países que llevan quemando combustibles fósiles desde hace mucho más tiempo en cantidades muy superiores a las de China, sobre todo en términos per cápita", avisa el experto.
Respecto a las ausencias presenciales de los mandatarios de China y Rusia en la cumbre, a Martínez le parece muy bien que Xi Jinping y Putin no hayan ido a la cumbre. "Porque al fin de cuentas se trata de una encerrona: cualquiera sabe cuáles iban a ser las conclusiones de la cumbre, pues para qué van a perder el tiempo Xi Jinping y Putin en ir allí y no ser escuchados, y ser vilipendiados por mentiras y engaños que son emitidas por todos los medios. Al final pues dicen, 'mira, no vamos a perder el tiempo y de esa manera contaminamos menos'. Al fin de cuentas, la contaminación, como tantas cosas, se trata de hechos y no palabras".
Esto último, Martínez lo dice en alusión a la caravana que le hizo el cortejo de la seguridad al presidente de EEUU: medios norteamericanos dicen que más de 80 coches acompañaron a la seguridad de Biden, y hay quienes afirman haber contado hasta 100 coches, a cual de todos más contaminantes.
"También hay que hacer una referencia a las vacunas. Ellos [los líderes occidentales del G-20] han hecho un compromiso para que se vacune tanta gente de la población mundial, pero a día de hoy, hasta la fecha, sólo Rusia y China se han dedicado a vender y a donar en cantidades muy importantes sus vacunas a los países del tercer mundo, mientras que en el primer mundo se han acaparado vacunas, y de hecho las están tirando a la basura: se están caducando porque se ha frenado el ritmo de vacunación, pero los países occidentales no tienen posibilidades, o no quieren, o no pueden, ni contractualmente, entregar esas vacunas a los países pobres. De manera que si vamos a los hechos, otra vez, China y Rusia salen muy bien parados en comparación con las potencias occidentales", subraya Martínez.

Momento Biden-Macron

Uno de los momentos más esperados en esta cumbre era el de la posible exigencia de disculpas y explicaciones de parte del jefe del Elíseo para con su colega de la Casa Blanca, a cuenta de la alianza militar AUKUS formada por EEUU, Reino Unido y Australia y que comportó una gran traición, "una puñalada por la espalda", como dijo el titular de la cancillería francesa, por parte de Washington a París, aparte de pérdidas milmillonarias para Francia.
Todo, para que al final Macron dijera que que lo importante era "mirar al futuro", como si no hubiera pasado nada grave, y para que Biden ¿confesara? que "lo que hicimos fue torpe. Yo estaba bajo la impresión de que a Francia se le había informado desde hacia tiempo que el acuerdo no se llevaría a cabo, lo juro por Dios". En este sentido, la confesión de Biden es grave por donde se lo mire: si es verdad, es un presidente al que le hacen cosas muy graves a sus espaldas, y si no es verdad, entonces es una manipulación.
Martínez es contundente respecto a la confesión de Biden. "Yo me lo creo. Hay que tener en cuenta que el presidente de EEUU, es una persona que tiene muchas responsabilidades a su cargo, muchos temas abiertos. Y estamos hablando de una persona, Biden, que no es precisamente un jovencito despierto, que es una persona mayor que se la ve que se duerme en cualquier lado, y que dejará muchas cosas en manos de sus subalternos, de gente que toma las decisiones reales. Y muchas veces que de eso nos olvidamos: las Administraciones muchas veces, los grandes funcionarios en connivencia con los lobbies empresariales y militares, toman muchas decisiones a las espaldas de los políticos, y de eso no me cabe ninguna duda. Y eso es una cosa de lo que se habla poco", señala.
"De todas maneras no sé qué me llama más la atención: si el reconocimiento de lo poco que manda Biden, o la poca valentía, la poca gallardía, lo poco que le ha durado el enfado al presidente de Francia Macron, porque yo creo que este es un tema muy grave. Porque independientemente que la decisión la haya tomado Biden, o la haya tomado un lobby militar o económico, da lo mismo. Si es que a efectos prácticos a Francia le debería dar lo mismo. Francia ha sido traicionada y el enfado le ha durado dos semanas: me parece muy poco serio porque todos sabemos que la próxima vez EEUU repetirá esta puñalada trapera por la espalda a un país históricamente aliado, porque sabemos que consecuencias no hay ninguna", abunda Martínez.
"Y luego también hay que recordar que este grupo de los teóricamente cohesionados líderes mundiales, tienen más problemas internos, porque en estos días, Francia e Inglaterra –como se dice castizamente en España– se las están teniendo tiesas con el tema de la pesca, la inmigración, el comercio. La Unión Europea con Inglaterra, con el tema de Irlanda del Norte, de manera que este grupo cohesionado no llega a un acuerdo, primero a lo mejor porque no pueden, o no quieren, pero es que también tienen problemas muy graves entre ellos", concluye Carlos Martínez.
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