Qué pasa

"España se ha comportado de forma indigna, cobarde y violatoria del derecho internacional"

Dijo Mohamed VI de Marruecos al conmemorar los 46 años de la Marcha verde: "La marroquinidad del Sáhara es indiscutible y no puede ser objeto de negociación". Lo dijo mirando de reojo a dos de sus principales socios comerciales, España y Francia, en lo que es una afrenta al derecho internacional, opina el analista internacional Pablo Jofré Leal.
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Entonces, Mohamed VI, con el viento en la camiseta que le da el poder de hacer y deshacer con los recursos naturales que pertenecen al Sáhara Occidental, apretó a España y Francia: "Estamos en nuestro derecho de esperar de nuestros socios posturas más atrevidas y claras con relación a la cuestión de la integridad territorial del Reino".
Y para que no quedaran dudas, dio otro golpe sobre la mesa: "A quienes mantienen posiciones vagas o ambivalentes, declaramos que Marruecos no se comprometerá con ellos en ningún planteamiento económico o comercial que excluya al Sahara marroquí". Aludió así a las sentencias de septiembre del Tribunal General de la UE que anularon el acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos por incluir el Sáhara Occidental, y las ventajas arancelarias que el bloque concede a la importación de los productos agrícolas y pesqueros de la antigua colonia española.
"El acuerdo pesquero UE-Marruecos es la autorización para que se exploten los recursos del pueblo saharaui ocupados por Marruecos desde el año 1975. Cuando el Tribunal Europeo dice 'estos acuerdos pesqueros son ilegales', los dos que levantan la voz de inmediato son precisamente Francia –aliado principal de Marruecos, expotencia colonial– y España, que sigue beneficiándose del doble discurso de hablar de la necesidad del respeto al derecho internacional, pero bajo 'sotto voce' seguir apoyando las pretensiones marroquíes de apoderarse del territorio saharaui", remacha Jofré Leal.

La historia

Jofré Leal explica que la Marcha verde, que entró el día 6 de noviembre del año 1975 al territorio saharaui, fue la expresión práctica de la decisión de la monarquía marroquí de ocupar un territorio que no le pertenecía, "tras el retiro indigno por parte del Gobierno español, la monarquía española en ese tiempo ya –recordemos un [Francisco] Franco agonizante, una dictadura franquista ya en las postrimerías– se generó una situación de vacío de poder con muchísimas implicaciones, tanto en el plano local, como en el externo, que fue el caso del Sáhara español".
El analista abunda que España abandona el territorio saharaui siendo potencia administradora y lo deja en manos de la monarquía marroquí tras los llamados Acuerdos de Madrid firmados entre España, Marruecos y Mauritania, "que en definitiva le otorgaron el beneplácito, la autorización a Marruecos, para invadir el territorio saharaui, mientras España se retiraba en forma indigna de un territorio que hasta el día de hoy es considerada ella como potencia administradora".
La Marcha verde dio inicio a un conflicto armado entre el pueblo saharaui, con su representante político y militar que es el Frente Polisario, y las tropas marroquíes que entraron a la par de esta Marcha verde. "Esa fue la excusa: una marcha cívica que entraría a territorio saharaui, pero al mismo tiempo se invadía el territorio saharaui por el sur, hecho por Mauritania, y por el norte por Marruecos. Esta Marcha verde da inicio a una guerra que se prolongó hasta el año 1991 en que se firma finalmente un alto al fuego, pero no la paz, entre el Frente Polisario y Marruecos, bajo la obligación de llevar a cabo un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui", explica el analista.
Es más, la ONU crea la llamada MINURSO, la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental.
"Han pasado 30 años ya de una ocupación y colonización que se mantiene, y el referéndum no se realiza", señala Jofré Leal.
"La Marcha verde se puede definir como el catalizador de la ocupación y la colonización del territorio saharaui. Es la decisión del Gobierno y la monarquía marroquí de ocupar este territorio bajo la premisa de que pertenecería a Marruecos cuando esto fue negado absolutamente por la propia Corte Internacional de La Haya que estableció que aquel territorio no tenía ninguna relación con Marruecos. Pero bien sabemos que a las potencias ocupantes y colonizadoras no les interesa las leyes internacionales: simplemente llevan adelante sus propósitos bajo la violación del derecho internacional y para eso se valen del apoyo, el aval y la complicidad que tienen de las potencias occidentales como EEUU, como Francia, y la propia España que durante estos años indudablemente se ha comportado en forma indigna, cobarde, y violatoria del derecho internacional", sentencia Pablo Jofré Leal.
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