Economía

La crisis del gas en Europa: un reto de cara a la Navidad

MOSCÚ (Sputnik) — La crisis del gas ensombreció la segunda mitad del año 2021 en una Europa que no tuvo tiempo suficiente para acostumbrarse a convivir con el COVID-19 ni para recuperarse de las graves consecuencias de los confinamientos.
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Los precios en el mercado europeo de gas, que a principios de agosto eran de 515 dólares por 1.000 metros cúbicos en el TTF holandés, se dispararon en septiembre, y el 6 de octubre alcanzaron sus máximos históricos al superar la barrera de los 1.900 dólares.
Luego bajaron hasta unos 1.100 dólares a inicios de diciembre, según los datos de la bolsa londinense ICE Futures, pero sigue siendo insuficiente para una Europa que acaba de entrar en el invierno y se prepara para las fiestas navideñas.

Buscar culpables

La crisis gasística provocó una frenética búsqueda de los culpables, con el clima y el coronavirus entre los más fáciles candidatos.
La naturaleza no fue clemente con los europeos en el último año. En el anterior, el invierno fue frío y los europeos usaron a tope la calefacción, mientras que el caluroso verano les hizo recurrir, a menudo, al aire acondicionado, agotando considerablemente sus reservas de gas.
La pandemia y los confinamientos que provocó también repercutieron en el bienestar de los europeos y complicaron la respuesta ante la drástica subida del precio del gas, lo cual complicó aún más los esfuerzos de la UE para cambiar a fuentes renovables de energía.
Además, la accesibilidad al referido combustible también se redujo porque, en términos de precios, el mercado asiático resultó este año mucho más atractivo para los principales productores, como Rusia y EEUU.
En consecuencia, los europeos hacen frente a un nuevo invierno con escasas reservas de gas en los depósitos subterráneos, una oferta limitada por parte de los principales suministradores y una elevada demanda de gas licuado en Asia.
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Nord Stream 2, el chivo expiatorio

No obstante, muy pronto las acusaciones pasaron del clima y el coronavirus a intentar responsabilizar a Rusia de la crisis, en concreto al gigante gasístico Gazprom, el único accionista de la empresa Nord Stream AG, que opera el gasoducto homónimo.
El 10 de septiembre, Gazprom dio por finalizado el tendido del gasoducto que une a Rusia y Alemania por el fondo del mar Báltico y consta de dos ramales de 1.230 kilómetros, para transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos de combustible anuales.
Nord Stream, con sede en Suiza y en cuya construcción participaron también compañías de Alemania, Austria, Francia y los Países Bajos, fue creado para facilitar el abastecimiento de gas en de Europa.
Sin embargo, al tendido de la tubería se opusieron con vehemencia algunos países. Primero, EEUU, que pretende vender a Europa el gas natural licuado de sus yacimientos de esquisto y por lo tanto sancionó a las compañías involucradas en su construcción. También Ucrania, que teme una interrupción en el tránsito del combustible ruso a Europa por su territorio, con lo cual dejaría de ingresar cuantiosas sumas. Y, además, Polonia, Letonia y Lituania.
La situación política se agravó en torno a la conductora, cuando la empresa Nord Stream 2 AG no pudo ser certificada como operadora independiente, como consecuencia de una contradicción con la nueva Directiva de Gas de la Unión Europea, que impide a una misma compañía ser proveedora del combustible y propietaria del gasoducto.
Economía
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La decisión de la Agencia Federal de la Red Alemana (Bundesnetzagentur, BNA) de suspender la certificación de Nord Stream 2 AG, en virtud de esta normativa, provocó una nueva subida del precio del gas a mediados de noviembre.
Varios políticos europeos acusaron entonces a Gazprom de recortar sus suministros para chantajear a sus países y forzarles a autorizar a Nord Stream 2.
Mientras, Rusia descartó cualquier relación entre la crisis energética en Europa y el proceso de certificación de Nord Stream 2, y aseguró que la empresa operadora del gasoducto cumple con los requisitos del regulador europeo y con todos sus compromisos de suministro, en el marco de los contratos vigentes.

La hora de actuar

La crisis gasística está afectando cada vez a más países y personas. Es difícil imaginar una vida y un desarrollo prósperos sin tener acceso pleno a un recurso natural tan importante, y los Gobiernos, inevitablemente, tendrán que buscar nuevas soluciones y compromisos.
Este año las elevadas facturas de electricidad amenazan con empañar las fiestas navideñas de los europeos, pero esperemos que el año próximo, de cara a 2023, la gente pueda preparar con calma y alegría la Navidad, sin centrarse en problemas económicos.
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