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La doctrina López Obrador, la propuesta de Ebrard para sustituir la doctrina Monroe

El Gobierno de México trabaja por consolidar una América de todos y para todos, en sustitución a la doctrina Monroe que llamaba a una América para los americanos, entendidos como estadounidenses, defendió el canciller Marcelo Ebrard.
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En las últimas se manas se ha debatido en qué rutas deben organizarse los países del continente, recordó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en un artículo de opinión publicado en Excélsior, como resultado de la oposición del presidente Andrés Manuel López Obrador de asistir a la Cumbre de las Américas luego de que Washington decidió excluir a Nicaragua, Cuba y Venezuela.
Estados Unidos, escribió Ebrard, determinó excluir a estos países porque considera que no tienen gobiernos sustentados en la democracia, mientras que analistas han acusado a López Obrador de comprometer la relación con su mayor socio comercial por defender "dictaduras latinoamericanas".
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"Lo que está haciendo México es recuperar su mejor tradición de política exterior, aquella que pondera el respeto al derecho internacional y cuya piedra angular es la defensa del no intervencionismo, ambos elementos fundamentales cuando se aspira a erigir una arquitectura continental renovada", defendió el funcionario federal.
López Obrador defiende el principio de no intervención y desnuda las contradicciones de aplicar una intervención selectiva, añadió el canciller, a manera de impulso para alcanzar un arreglo inédito a nivel político y económico para el continente americano propio del siglo XXI.
Los 200 años de vida independiente y las invasiones perpetradas por potencias como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y España, consideró Ebrard, han enseñado a México a fomentar el multilateralismo, el derecho internacional y la no intervención.
"La exclusión de países de esta IX Cumbre de las Américas y de otros mecanismos de gobernanza continental, en especial de la Organización de los Estados Americanos (OEA), no sólo está en contra de los principios de México, sino que además resulta inconsistente, por no decir contradictoria, con la realidad que prevalece en la membresía de la mayoría de las organizaciones de gobernanza global", apuntó el funcionario federal.
"De aceptarse el postulado que se pretende imponer a la Cumbre de las Américas no existirían la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ni el G20 ni el Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC) o al menos tendrían una membresía debilitada y resultarían inoperantes", argumentó.
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Ebrard señaló directamente a Estados Unidos de no aplicar el mismo criterio que exige a Cuba y Venezuela con países del sureste asiático, por lo que calificó de irregular su propia perspectiva.
"Por principio, ningún país tendría el derecho de excluir a otro de la participación en la Cumbre de las Américas. Es decir, la membresía en la Cumbre de las Américas no es —ni ha sido— una prerrogativa del país anfitrión", añadió.
En contrasentido, el Gobierno del presidente López Obrador, sostuvo Ebrard, busca impulsar un criterio de inclusión regional que favorezca un nuevo orden interamericano, más integrado.
"Nuestra convicción es que podemos y debemos tener autonomía en nuestras decisiones de política exterior cuando ella sea acorde a nuestros principios e intereses. Nuestro postulado es que el arreglo necesario para las Américas debe constituirse con base en el diálogo y el respeto a las diferencias de los países del continente", defendió el secretario.
Además, recordó que el presidente Barack Obama motivó el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, un ejemplo de que el continente puede trascender sus diferencias para beneficiar a los pueblos.
La propuesta de López Obrador de impulsar un sistema interamericano beneficiará a los países latinoamericanos pero también a los propios Estados Unidos ante el declive de su influencia económica y geopolítica mundial, consideró Ebrard.
"La disyuntiva implica permitir la prevalencia del intervencionismo y la desconfianza o bien transitar hacia un nuevo panamericanismo fundado en el respeto para todas las naciones y que derive en mejores condiciones de bienestar para nuestros pueblos", aseveró el funcionario federal.
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