Internacional

Liz Truss, la nueva 'Dama de Hierro' que promueve a Rusia como enemigo de Occidente

Si hay una persona en Occidente que ha construido una narrativa en contra de Moscú y a favor de la OTAN, esa es Liz Truss, la nueva primera ministra electa del Reino Unido que seguirá con una línea política exterior incluso más fuerte que la de su antecesor, Boris Johnson.
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Muchos ya comienzan a llamarla la Margaret Thatcher del siglo XXI. Su reciente fotografía a bordo de un tanque militar en Estonia recordó cuando la Dama de Hierro hizo lo propio en 1986 con las tropas británicas en Alemania. Aquella imagen belicista es el símbolo de un hecho innegable: Liz Truss promueve un discurso abiertamente antirruso.
Expertos en seguridad internacional consultados por Sputnik aseguran que la Administración de Truss endurecerá la postura del Reino Unido en contra de Moscú, en momentos en que la operación militar del país euroasiático ya se ha prolongado durante más de medio año. Occidente creía que las sanciones obligarían al Kremlin a desistir de sus objetivos. Los hechos demuestran lo contrario.

"La línea dura en contra de Rusia se mantendrá e incluso podría intensificarse. Truss, sin duda, seguirá apostando por la ayuda militar a Ucrania. Recordemos que, históricamente, el Reino Unido no ha sido muy proclive a construir una amistad con Moscú", observa Adán Rodríguez, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con especialidad en temas de seguridad internacional.

Sin embargo, dice, la enemistad con la Federación de Rusia no le conviene ni siquiera a los británicos, ya que "todo el dinero que los oligarcas rusos llevaban al exterior iba precisamente a la City de Londres".
El periodista del Financial Times, Sebastian Payne, escribió en sus redes sociales que el discurso que utiliza Liz Truss ante los políticos conservadores consiste en decir la palabra "libertad" tanto como sea posible, así como en parecerse a la exprimer ministra Margaret Thatcher hasta en la forma de posar en las fotografías. Enseguida de su mensaje, compartió un par de imágenes de las dos conservadoras en atmósferas bélicas similares, pero con más de tres décadas de diferencia.

"Reino Unido es un país muy cercano a Estados Unidos: es su principal aliado estratégico en Europa. La Francia de Charles de Gaulle incluso decía que Gran Bretaña era el caballo de troya de Washington. Por eso el Reino Unido siempre ha mantenido la misma adversidad hacia Rusia que Estados Unidos. Truss sigue esta línea británica histórica de posicionar a Rusia como el gran enemigo de los valores occidentales", explica el también experto en Rusia y el entorno postsoviético.

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Una Dama de muchas contradicciones

Mary Elizabeth Truss es una política de rasgos camaleónicos que ha sabido moverse en los círculos de poder de Gran Bretaña. Educada bajo preceptos progresistas, desarrolló su carrera según los intereses de ella y de su país. Hoy, la antigua izquierdista es la máxima figura del Partido Conservador. Así es su trayectoria: llena de contrastes. Truss, en un primer momento, criticó el Brexit. Después, se convirtió en una de sus defensoras más férreas.
Los tories confían en que la líder neoconservadora será capaz de encaminar al Reino Unido por un camino sinuoso. La salida de Boris Johnson deja una crisis política en Downing Street que se combina con la crisis energética, que amenaza con pegar duro en los bolsillos de los ciudadanos.
Pero la especialidad de Truss es la política exterior. Encabezó el Ministerio de Asuntos Exteriores durante el último año. El tiempo suficiente para que el mundo conociera su postura abiertamente antirrusa. Las palabras y las acciones del Reino Unido en los últimos meses de conflicto en Ucrania han sido claras: Moscú debe ser sancionado y es el único culpable de la crisis en Europa del Este. Una opinión que no comparte el Gobierno ruso, que achaca a Occidente y a su brazo armado, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la responsabilidad del conflicto ucraniano.
En junio pasado, cuando todavía era ministra de Exteriores, Truss aseguró que era "de vital importancia" reforzar el "flanco este" de las tropas de la alianza atlántica para hacer frente a Rusia. "La respuesta de la OTAN [ante las acciones militares rusas en Ucrania] debe ser incrementar su presencia y hacerla más permanente", declaró en una entrevista con el diario español El País.

"La política exterior del Reino Unido sobre Rusia durante el conflicto en Ucrania fue delineada por ella. [Si se intensifican las sanciones en contra de Moscú] habría un enfrentamiento directo contra los intereses rusos, y eso lo veremos en la posible adhesión de más países a la OTAN, como Moldavia o Ucrania. Ese tipo de acciones sentarían un mal precedente para el mapa geopolítico de la región, ya que se limitaría el espacio vital de Rusia", afirma Alejandro Martínez Serrano, internacionalista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y académico de la Universidad La Salle.

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¿Amenazas de cartón?

Aunque Liz Truss participó durante su juventud en marchas y protestas en contra de la actividad nuclear y en contra de la Guerra Fría, hoy promueve un discurso belicista más encaminado a la lógica bipolar del siglo XX que a los procesos de globalización del siglo XXI. "Podemos definirla como un camaleón", dice Martínez Serrano. "Incluso fue antimonárquica, pero cuando se decide involucrar en la política lo hace con el Partido Conservador y de la mano de David Cameron [el exprimer ministro del Reino Unido]".
El 23 de agosto, Truss no dudó en decir que, si llegaba a ser primera ministra británica, no dudaría en utilizar armas nucleares en caso de ser necesario. "Creo que es una responsabilidad importante de un primer ministro. Estoy lista para hacerlo", comentó durante un discurso de su campaña electoral transmitido por Times Radio.
Aquellas declaraciones levantaron gran polémica en el mundo debido a la supuesta irresponsabilidad, ya que una guerra nuclear sería completamente devastadora para todos los países involucrados.

"Una cosa es el discurso y otra es la realidad. Es cierto que Gran Bretaña tiene armas nucleares, pero cuando mucho tiene 300 armas nucleares frente a las 3.000 que tiene Rusia. Si hubiera una guerra entre Rusia y la OTAN, en realidad casi todo el arsenal nuclear lo pondría Estados Unidos", señala Rodríguez.

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