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El rey de España tiene un primo indio: así son los Borbones de Bhopal

La rama de la Familia Real en Bhopal, una ciudad del país asiático, se conoce desde 1560 y mantiene una fundación dedicada a la divulgación de la dinastía.
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Bhopal es una ciudad india situada a unos 800 kilómetros al sur de Delhi, la capital. Con 1,7 millones de habitantes, esta urbe ofrece palacios y algún paraje natural interesante para visitar, según varias páginas turísticas. También tiene mercados, fortalezas antiguas y una hermandad impensable con España: entre sus vecinos se cuenta con un Borbón. Baltasar Napoleón IV es el "primo" de Juan Carlos I y quien custodia la rama de esta dinastía en Asia.

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Con 62 años de edad, Baltasar Napoleón IV pertenece en la distancia a la Familia Real que ostenta la jefatura de Estado en España. Aunque trabaja de abogado y afirma vivir de forma "modesta", pero "dignamente", sin los lujos de la aristocracia, es el representante de la Royal House of Bourbon-Bhopal. Se encarga de preservar el nombre y la historia de la saga junto a su esposa, Elisha Pacheco (de antepasados portugueses y tentáculos en la estirpe) y sus tres vástagos, Frederic, Michelle y Adrian (de 35, 32 y 28 años, respectivamente).

Una historia que comienza hace 400 años y que se hizo más conocida internacionalmente gracias al libro El rajá Borbón, escrito por el príncipe Miguel de Grecia (tío de Sofía, reina emérita) y publicado en 2007. "La rama india de los Borbones se remonta a 1560 con la llegada del príncipe Juan Felipe, conde de Clermont, a la corte del emperador Akbar. Hemos sido conscientes de la conexión durante generaciones", explica Baltasar Napoleón a Sputnik a través de la página de Facebook de la Fundación, donde se emiten mensajes de apoyo a Juan Carlos I o se lamenta la pérdida de su madre.

El rey de España tiene un primo indio: así son los Borbones de Bhopal

Juan Felipe, según esas conexiones, era un hijo no reconocido del condestable francés Carlos III de Borbón. Algunas crónicas alegan que huyó a Sicilia tras matar a alguien en duelo y, al intentar volver a Italia, fue secuestrado por un grupo de piratas que le vendieron en Egipto como esclavo. Tras salir de este país africano, Juan Felipe de Borbón alcanzó la India y se ganó la simpatía de su emperador Akbar, quien le otorgó la mano de una esclava georgiana llamada Juliana y le nombró rajá de Shergar.

​Poco después, el mayor de sus dos hijos confraternizó con el emperador Yajanguir y le nombró gobernador hereditario del Principado de Shergar. Un cargo que ostentaron hasta finales del siglo XVIII (1778). Entonces, una invasión de sus dominios provocó la huida de los ancestros de Baltasar Napoleón a Bhopal. Allí perdieron su principado, pero continuaron como ricos hacendados y disfrutaron de gran influencia hasta la independencia de la India, en 1948. Con la descolonización perdieron ciertos derechos feudales y, en 1971, se les privó de su título nobiliario bajo el mandato de Indira Ghandi.

"No funcionamos como una casa real europea, con su corte y sus cortesanos", comenta desde la sede, agregando que tampoco han tenido contacto con sus parientes españoles, aunque saben que ellos "conocen su existencia". "Durante los años hemos tenido muchos visitantes en la India de destacadas familias europeas, incluido nuestro primo el príncipe Miguel de Grecia", matiza.

La falta de relación con sus familiares españoles no significa que no cuenten con su apoyo absoluto. Baltasar Napoleón defiende con tesón al emérito, Juan Carlos I: "A los tres años de convertirse en monarca absoluto, convirtió a España en una democracia moderna y plena. Puede ser considerado el mejor rey de su dinastía y su nombre debería estar escrito en oro en la historia de España". "Durante sus cerca de cuatro décadas en el trono, España ha vivido el mejor periodo de su historia. 40 años de paz y prosperidad", sentencia.

"Sería injusto y peligroso que Felipe VI cargara con los escándalos de Juan Carlos I"
También apoya a Felipe VI: "Le admiro. Está reinando con mucho tacto en una situación política muy complicada y sigue llevando adelante el legado del extraordinario reinado de su padre", apunta. Admite que, de mayor, Juan Carlos I podría haber cometido algún error, pero acusa al Gobierno "neocomunista" de urdir una trama en contra de la monarquía y sus escándalos.

"¿Qué escándalos?", se pregunta Baltasar Napoleón, "hizo un mal juicio al involucrarse con esa horrible mujer, pero, que yo sepa, no ha sido procesado". "En mi opinión, debería haber declarado los obsequios monetarios que había recibido. No hacerlo pudo haber sido un error, pero la persecución mediática a la que ha sido sometido es terrible e injustificada porque bajo su reinado España ha vivido los mejores 40 años de su historia como nación. Por supuesto que lo defiendo y toda España debería hacerlo también. Los medios han manipulado la historia para servir a los intereses de los neocomunistas que están en el poder", insiste.

Achaca a "algunos miembros de partidos de extrema izquierda o separatistas" la tergiversación de la monarquía como un régimen impuesto por la dictadura de Francisco Franco y el debate sobre un referéndum: "Ven a la monarquía como una imposición, pero no así el pueblo español. En universidades de todo el mundo se estudia la transición de la dictadura a la democracia que el rey Juan Carlos logró arreglar con la ayuda de políticos que anteponen los intereses del país a los de su partido o los propios intereses personales".

"La monarquía es el régimen natural de España, solo se necesita estudiar su historia. En cualquier caso el pueblo español ya aprobó la Constitución en 1978 por lo que un referéndum, en mi opinión, es totalmente innecesario", arguye.

Sostiene Baltasar Napoleón, por tanto, que la monarquía constitucional "es mucho mejor que una república, ya que el Rey está por encima de la política, puede actuar como mediador y es una fuerza unificadora". "La corona simboliza la unión. Las únicas personas que están hablando de una república, según me han dicho, son los comunistas, no quienes tienen cosas más importantes de las que hablar y otras preocupaciones vitales", defiende, ilusionado por su porvenir.

"Confío en que la monarquía española sobreviva a estas tensiones políticas fabricadas y que los comunistas no durarán mucho en el gobierno. Rezamos para que la Princesa de Asturias sea reina algún día en el futuro, después del trabajo espléndido que está haciendo su padre", manifiesta.

En estos días en que su figura se ha visto en alguna publicación española se ha especulado con el reclamo al trono a través de los enlaces sanguíneos. "Solo hay una prueba de ADN que es posible. Se llama proyecto de ADN Borbón, ya que parece que la mayoría de los descendientes de los Borbones tienen el mismo haplogrupo R-Z381", adelanta. "Nunca nos ha interesado mucho, pero algún día lo haremos", esgrime, incluyendo a su hijo Frederic y zanjando la otra duda: "Lo he repetido miles de veces: no hemos reclamado ningún trono ni en Europa ni en ningún otro lugar. Nuestra familia es india y estamos muy orgullosos de nuestra herencia".

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